Una huelga a nivel mundial de vendedores de libros antiguos en contra de una filial de Amazon tuvo éxito después de dos días: el minorista se disculpó y dijo que iba cancelar las acciones que provocaron la protesta.
Una huelga a nivel mundial de vendedores de libros antiguos en contra de una filial de Amazon tuvo éxito después de dos días: el minorista se disculpó y dijo que iba cancelar las acciones que provocaron la protesta.
La chispa que encendió la huelga, a la cual se le designó como la Semana de los Libreros Prohibidos, no fue tanto lo que hizo AbeBooks, sino cómo lo hizo. Dio explicaciones lentas y de mala gana, lo cual molestó a los libreros, quienes sintieron que todos estaban recibiendo un trato displicente. La gente que se dedica a la venta de libros antiguos forma una comunidad muy unida, y el lema oficial de la asociación internacional es “Amor librorum nos unit” (el amor por los libros nos une a todos).
“Nunca pensé que fuéramos a tener éxito, pero quedó demostrado el verdadero significado de nuestro lema”, escribió Adam Bosze, presidente de la Asociación de Libreros Anticuarios de Hungría, en un mensaje que envió a sus colegas extranjeros.
Vic Zoschak, presidente de la Asociación de Libreros Anticuarios de EEUU, se sintió optimista por la resolución repentina.
“Prefiero pensar que el diálogo que sostuvieron los dos bandos solo será un comienzo para mejorar la comunicación y las relaciones, cada uno dedicado a mantener una asociación que siempre beneficie a todos”, comentó.
Los expertos en las ventas en Amazon afirmaron que esta paridad es difícil de lograr.
“Creo que esto nunca había pasado en ninguna división de Amazon”, opinó Juozas Kaziukenas, director ejecutivo de Marketplace Pulse, una firma que analiza el comercio electrónico.
“Sería mucho más difícil tener una huelga solo en Amazon, por la simple razón de que hay muchos vendedores y no son parte de una comunidad organizada”.
Kaziukenas agregó lo siguiente: “El dueño de la plataforma es dueño del poder. Como vendedor eres un módulo pequeño en un sistema muy complicado. Si 1.000 de nosotros decimos que ya no vamos a hacer algo, hay otros 2.000 para reemplazarnos. Esta es la dura realidad de un vendedor”.
Para Brown de Eureka Books, la lección de la Semana de los Libreros Prohibidos quedó clara.
“Estamos totalmente a merced de sus caprichos”, mencionó Brown refiriéndose a Amazon. “Debemos pasar más tiempo concentrando nuestras energías en los negocios que tenemos fuera de la biósfera de Amazon”.
Hace poco, se realizó un esfuerzo para organizar a los vendedores de Amazon en una asociación llamada Online Merchants Guild.
El enfoque estaba principalmente en los asuntos de los impuestos a las ventas, pero el grupo mencionó que “el cielo es el límite en términos de cómo podemos encauzar nuestra fortaleza colectiva para mejorar la calidad de vida de todos los miembros”.
En todo caso, para Amazon, la Semana de los Libreros Prohibidos fue un tropiezo de relaciones públicas de los que parecen volverse cada vez un poco más comunes.
La empresa prospera en el secretismo y prefiere divulgar la menor cantidad de información posible. Comenzó como librería y ahora es la más grande del mundo —controla una porción del mercado mayor de lo que jamás había logrado dominar ninguna otra librería—; aun así, los libros serios sobre Amazon pueden contarse con los dedos de una mano.
No obstante, a medida que la empresa se expande en todos los demás terrenos, se vuelve más complicado controlar todo.
(The New York Times)