Cómo transitar el último mes del año sin morir en el intento
Diciembre está marcado por las reuniones de fin de año y las fiestas tradicionales, lo que puede ser sinónimo de un mes menos productivo
Si bien en Uruguay no hay estudios sobre la existencia de una pérdida de productividad en diciembre, es un hecho que es un mes atípico para las empresas. Las fiestas tradicionales, sumadas a las reuniones de fin de año, son sinónimo muchas veces de menos horas trabajadas durante este mes.
“Los dueños de las empresas se dieron cuenta de que el resto no trabajaba, entonces no recibían llamadas y por tanto no tenía sentido hacer ir a los empleados por cuatro horas. Se dio como una sinergia por la cual ahora la mayoría dan libre”, explicó Kuzel.
Frente a esta situación, una de las opciones es trabajar más horas en la semana para reponer el tiempo que no se trabajará en estas fechas. Esto también tiene que ver con los tiempos que corren en materia laboral, donde lo económico dejó de ser un factor determinante para retener al personal, ya que priman otras cosas, como el equilibrio entre vida personal y trabajo.
Para Kuzel, antes la gente “no reaccionaba mal” si tenía que trabajar en estas fechas, pero ahora “se valora mucho más el tema del hogar”. De todas formas, el especialista señaló la importancia de rever las políticas todos los años, dado que los gustos y los intereses de las personas varían de año a año y esto puede generar cambios en el manejo de estas políticas.
Los factores emocionales
Para el gerente de la consultora de recursos humanos Advice, Federico Muttoni, lo producido en diciembre disminuye como consecuencia de los días libres, aunque muchas empresas lo repongan previamente trabajando más horas o realizando luego horas de compensación.
Sin embargo, señaló que se debe tener mucho cuidado con los “factores emocionales” que también pueden provocar una pérdida de productividad.
Como ejemplo puso las fiestas de este año, donde el 25 de diciembre y el primero de enero caen un jueves, lo que deja la posibilidad abierta a pedirse el viernes libre y tener así un fin de semana largo.
“Puede que si le negás al empleado el viernes libre para que tenga ese sándwich lo afectes emocionalmente, de la misma forma que les afecta si los hacés ir a trabajar pero no hay ni pedidos ni llamadas telefónicas”, explicó Muttoni.
En tanto, para la gerenta sénior del departamento de Advisory de PwC, Rossana Grosso, la dinámica de trabajo en diciembre depende del tipo de actividad. Respecto a otorgar los días libres para que los empleados tengan un fin de semana largo, señaló que hay dos estrategias: descontarlos de la licencia u otorgarlos directamente como un beneficio.
La fiesta: un medidor de clima
Diciembre también es un mes de mucho trabajo para los departamentos de recursos humanos que deben planificar las fiestas de fin de año de la empresa. Según varios expertos consultados, la tendencia actualmente es prepararla con cuatro o cinco meses de anticipación, sobre todo para encontrar un lugar apropiado donde festejar.
Los lugares más buscados son las chacras o salones fuera de Montevideo, con el objetivo de salir del encierro habitual de la oficina. Por lo general las fiestas son de noche, y son lo más parecido a un casamiento: hay un código de vestimenta, una cena y música para bailar hasta la madrugada. La presencia de un animador (por lo general se llama a conductores de televisión conocidos), una banda en vivo o un show de stand up es algo que tampoco puede faltar. Pero más allá de reunirse para cerrar el año, ¿cuál es el verdadero objetivo de la fiesta de fin de año? Para la directora de la consultora en recursos humanos de Beatriz Martínez & Asociados, Beatriz Martínez, la fiesta es una “medición informal del clima”.
“Es como un termómetro, está bueno que recursos humanos tenga unos oídos bien grandes porque por ejemplo si falta mucha gente es porque algo está pasando, incluso se puede ver si hay grupos excluidos del resto”, contó.
Por otra parte, es importante que el mensaje que se transmite en la fiesta esté alineado con la situación de la empresa. Si a la empresa le fue mal económicamente, realizar una gran fiesta puede ser mal visto.
“Juntarse hay que juntarse aunque a la empresa le haya ido mal. En ese caso se puede comprar unos sándwiches e igual festejar en la oficina”, concluyó Martínez.
“Mucho más que una cena”
Para L’Oréal Uruguay, la fiesta de fin de año tiene un sentido específico. Además de festejar un año de logros, es un momento para prepararse para el año siguiente. Así lo explicó la directora de recursos humanos & servicios generales de L’Oréal Uruguay, Rosario Barbajelata.
“La fiesta es mucho más que una cena, es un momento de compartir todos juntos lo que hicimos durante el año y de prepararnos para el año siguiente, además se pasan mensajes y se expresa la cultura de la empresa”, señaló.
Por otro lado, este evento también sirve para fidelizar a los empleados, ese es el motivo por el que el festejo de L’Oréal es solo para el personal. Para incluir a la familia existen otras instancias durante el año, como el “family day”. Este año, el festejo tendrá lugar el 11 de diciembre en la Criolla Elías Regules a las 21.30 y se extenderá hasta aproximadamente las 4 de la mañana. Si bien otros años han realizado la reunión al mediodía, por la cultura de la organización siempre se prefiere un festejo de noche.
“A la gente de L’Oréal, sobre todo a las mujeres, les gusta una fiesta para la cual se puedan vestir y arreglar”, contó Barbajelata. Durante el festejo se sortean premios “pocos, pero buenos” y los empleados se llevan un bolso con productos de la empresa, regalo que oficia como la canasta de fin de año. “No damos canastas tradicionales, entendemos que como vienen las fiestas algunos productos incluso los pueden usar para agasajar a sus familiares”, concluyó la directora.
En Nuvó A Tupperware Brand se prepara la fiesta de fin de año con cuatro meses de anticipación. Para eso, se forma un grupo organizador –“comisión de fiestas”– donde hay un representante de cada área que trabaja en conjunto con recursos humanos.
Para que no entorpezca la dinámica de diciembre, mes de mucho trabajo en la empresa, se hace a fines de noviembre.
Si bien antes lo hacían en lugares más bien cerrados, como hoteles, de un tiempo a esta parte decidieron buscar lugares más abiertos y descontracturados para festejar. Por eso, este año la fiesta se realizó el viernes 28 de noviembre en la chacra San José.
Para el gerente de recursos humanos, Leonardo Pérez, la fiesta es una instancia de “integración”.
“La fiesta tiene que ser algo estratégico, si no es tirar dinero. Debe estar focalizada en la lógica del negocio y en la política de recursos humanos que haya”, contó Pérez.
Si bien para la empresa este año es el décimo de crecimiento constante, es importante festejar aunque no se hayan alcanzado los objetivos. Por eso, en determinados casos donde a la empresa no le fue tan bien, Nuvó de todas formas realizó un festejo más modesto, con menos premios y dentro de la empresa.
“Los resultados no siempre obedecen a una falta de esfuerzo, a veces las metas son muy exigentes y la gente no tiene la culpa de que no se llegue”, explicó. Además de la canasta de fin de año y productos de la empresa, en la fiesta se sortean electrodomésticos y viajes entre los empleados que concurran a la celebración.