Cómo una gran farmacéutica de EEUU se convirtió en “superpropagadora” del virus
En forma silenciosa, se fue diseminando entre los altos directivos de Biogen e impactó en los ambiciosos planes de la empresa
El primer lunes de marzo, Michel Vounatsos, director ejecutivo de la farmacéutica Biogen, estaba de muy buen humor. El nuevo medicamento de la compañía para combatir el Alzheimer mostraba avances después de varios años de decepciones. Las utilidades nunca habían sido tan altas.
Desde el escenario, durante una prestigiosa conferencia en Boston, Vounatsos elogió el “excepcional recorrido” del medicamento. Cuando le preguntaron si el coronavirus que hacía estragos en China podría interrumpir las cadenas de suministro y cambiar los grandes planes de la empresa, respondió que no. “Hasta ahora, todo va muy bien”, dijo.
La reunión de Biogen fue uno de los primeros ejemplos en E{eUU de lo que los epidemiólogos han llamado “casos de superpropagación” de COVID-19, aquellos en que una pequeña reunión de personas produce un número enorme de infecciones. A diferencia de los más ignominiosos casos originados en un asilo en Seattle o una fiesta de cumpleaños en Connecticut, los contagios de Biogen surgieron a partir de una reunión de distinguidos profesionales de la salud cuyo trabajo era evitar la enfermedad, no diseminarla.
“Son los cerebros más brillantes del sector de los servicios de salud y el desarrollo de medicamentos, y no vieron venir el mayor fenómeno que terminó por destrozar su mundo”, señaló John Carroll, editor de Endpoints News, dedicada a cubrir acontecimientos en la industria biotecnológica.
“Para una empresa dedicada a salvar vidas, fue muy difícil ver a nuestros colegas y nuestra comunidad directamente afectados por esta enfermedad”, afirmó Vounatsos en su primera declaración en público sobre lo sucedido en Biogen. “A sabiendas, nunca habríamos puesto a nadie en riesgo”.
Fundada en 1978 y con sede cerca de Boston, Biogen fue una de las pioneras de la industria, especializada en medicamentos para la esclerosis múltiple. La empresa es conocida por su trabajo en un tratamiento prometedor para la enfermedad de Alzheimer.
Caldo de cultivo perfecto
Cuando llegó el momento de la reunión anual de directores de Biogen los días 26 y 27 de febrero, la atmósfera era de optimismo. También estaban bajo enorme presión para dar resultados.
Aunque otras empresas cancelaron sus reuniones internacionales por esas fechas, Biogen nunca habló de esa posibilidad. El brote de coronavirus se propagaba en China, pero todavía no se declaraba una pandemia. Hasta el 21 de febrero, el viernes anterior a la reunión, en EEUU solo había 30 casos confirmados.
La primera noche, unos 175 ejecutivos se reunieron para una cena en un hotel en Boston. Colegas que no se habían visto en un año se saludaron de mano y todos trataron de conversar con los directivos de mayor rango. Los europeos saludaron con los dos besos acostumbrados. El caldo de cultivo perfecto para un virus.
Dos días después, los altos directivos regresaron a sus oficinas. Peter Bergethon, director de Medicina Cuantitativa y Digital en Biogen, regresó a casa para ver a su esposa, doctora especializada en enfermedades infecciosas.
Una vicepresidenta de Biogen de la división dedicada a la enfermedad de Alzheimer y su esposo asistieron a una fiesta el siguiente sábado en Nueva Jersey, con alrededor de 45 personas.Celebraron una festividad del calendario griego ortodoxo, con dulces y bailes tradicionales para los que se tomaron de las manos en un círculo.
A pesar de que se habían cancelado las celebraciones en Grecia, la fiesta de Nueva Jersey sí se realizó, pues los funcionarios de la Casa Blanca recién habían anunciado que el virus estaba bajo control en EEUU.
Esa noche, Allana Taranto, la fotógrafa que cubrió la reunión de directores de Biogen, celebró su cumpleaños con su novio y otra pareja.
Sin embargo, durante ese fin de semana, algunos empleados de la empresa ya habían comenzado a sentirse enfermos.
Jie Li, bioestadística de 37 años, sufría escalofríos, tos y dolores. No había asistido a la conferencia de directivos, pero su jefe sí asistió y fue a la oficina a su regreso.
El 2 de marzo, el siguiente lunes, el director médico envió un correo para informarles a todos los empleados que asistieron a la reunión que algunos habían enfermado y recomendarles que buscaran asistencia médica si tenían alguna molestia.“Tomamos medidas rápidamente”, aseveró un vocero de Biogen, David Caouette.
Ese mismo día, los cuatro principales ejecutivos de la empresa asistieron a una enorme conferencia de la industria sanitaria. Además sostuvieron reuniones con posibles inversionistas. En la conferencia, aumentaron las inquietudes en torno al coronavirus debido a rumores de que algunas empresas, como Vertex y Seattle Genetics, habían cancelado sus presentaciones. Para el el segundo día de la conferencia, muchos asistentes dejaron de saludar de mano.
Al día siguiente, se tuvieron noticias de una terrible confirmación. Dos directores de Biogen que regresaron a Alemania y Suiza, donde era más fácil conseguir pruebas, habían resultado positivos.
El jueves, la empresa organizó una llamada con el personal para comunicarles la noticia. Se indicó a todos los empleados de oficina que trabajaran desde casa.
No obstante, ese mismo día, un ejecutivo de Biogen visitó las oficinas en Washington del principal grupo de cabildeo de la industia. Poco después, se confirmó que ese ejecutivo estaba infectado, por lo que el grupo cerró sus oficinas centrales para realizar una limpieza profunda.
Los empleados de Biogen vivieron las siguientes semanas como entre sueños, con salidas para dejar comida a la entrada de la casa de otros y noticias sobre quiénes eran las víctimas más recientes de la enfermedad. Bergethon infectó a su esposa, la especialista en enfermedades infecciosas..Taranto, la fotógrafa, sin saberlo contagió a uno de sus amigos.De las casi 50 personas que asistieron la fiesta en Nueva Jersey, por lo menos 15 dieron resultados positivos más adelante.
Un ejecutivo de Biogen, Chris Baumgartner, fue el primer caso de COVID en Tennessee.
“Fui el paciente cero”, escribió en Facebook. Añadió: “Imagínense tener que enfrentarse a un virus tan temido que tiene a todo el mundo al borde de la histeria total”. (The New York Times) l