Por Martín Olaverry, especial para Observa
Por Martín Olaverry, especial para Observa
La venta de ganado gordo en pie hacia Brasil había resultado una válvula de escape interesante para muchos productores que tuvieron dificultad para colocar su hacienda en Uruguay en el momento más crítico del impacto de la crisis internacional en los frigoríficos locales. Sin embargo, la situación cambió y la devaluación del dólar en el país del norte ha truncado ese negocio.
El consignatario de ganado de Treinta y Tres, Nelson Martínez, explicó que el negocio de venta de ganado gordo en pie -por el que se llegaron a hacer embarques semanales de 500 reses- dejó de ser rentable porque se ajustaron los márgenes luego de la devaluación del real.
"En los últimos días se trancó el negocio por el efecto del dólar. Cuando arrancamos con los primeros negocios el dólar estaba en el entorno de los 2.10 reales y en los últimos días llegó a 2.55 reales. Eso limita los negocios. En segunda balanza para novillos pagan US$ 1.60 por kilo y para la vaca US$ 1.50. Con esos precios conviene hacer negocios acá. Hoy por hoy preferimos trabajar para este lado y no para el otro", afirmó.
El importador brasileño era el frigorífico Mercosul que está a 120 kilómetros de Porto Alegre y adquiría vacas de más de 400 kilos y novillos que superaran los 450 kilos.
Martínez explicó que lo que sigue siendo rentable es la venta de ganado de reposición pero los trámites sanitarios hacen que el negocio sea menos fluido. "Para el ganado de reposición la operativa es más complicada. Para lo que va a faena alcanza con una inspección ocular del Ministerio de Ganadería, pero el ganado de reposición requiere vacunas extras que aquí no se dan y que a veces deben ser importadas. Pudiendo esperar esos días que lleve la inspección y certificación oficial, vale la pena concretar ese tipo de negocios porque allí sí la diferencia existe y deja un buen margen para el productor", señaló.