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Muchos escritores han muerto por sus ideas, pero sólo uno vive desde hace casi 20 años bajo una amenaza de muerte islamista: Salman Rushdie, de nuevo blanco de las iras musulmanas en su primera semana como "sir" inglés.

Tres días después celebraba su 60 cumpleaños rodeado por un nuevo vendaval de amenazas de muerte islámicas que le son familiares desde que en 1989, el ayatolá Jomeini emitió una "fatwa" (procedimiento legal) condenándolo a muerte por "blasfemo".

"¡Muerte a Rushdie; muerte a Gran Bretaña!", se escuchó en las calles de las ciudades de Pakistán, aliado de Estados Unidos y de la propia Gran Bretaña en la lucha contra el terrorismo.

El ministro paquistaní de Asuntos Religiosos, Ijaz ul Haq, fue aún más lejos al justificar los atentados suicidas "para proteger el honor del profeta", mientras que un jefe religioso sugirió que se llame a todos los perros del país "sir".

Era su cuarto libro y en él, unas prostitutas soñaban que eran las mujeres de Mahoma; además, según Rushdie, el profeta estaba bajo la influencia del hachís cuando tuvo una visión del arcángel Gabriel.

(AFP)


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