Entre las actividades que la tecnología perjudica –pero también podría llegar a beneficiar–, generando nuevas obsesiones, está el sueño: ¿Cuántas horas duermo? ¿Con qué profundidad? ¿A qué hora tengo que despertarme para evitar empezar el día con el pie izquierdo? Es cierto, las computadoras, tabletas y celulares no son los mejores aliados del sueño. Invaden nuestros espacios y momentos más privados y se cuelan en la cama de manera mucho más intrusiva de lo que nunca logró un televisor. Sin embargo, el mundo de las aplicaciones tiene algunos remedios para intentar recomponer el sueño y, sobre todo, controlarlo.
Contar ovejas en la era de internet
Si el sueño es su desvelo, estas aplicaciones lo ayudarán a monitorearlo, controlarlo, conciliarlo y hasta grabar ronquidos y pesadillas