Crack Bang Boom: una convención de historietas… para artistas
La ciudad de Rosario, Argentina, fue escenario de la segunda edición de este evento que busca el diálogo entre viejas leyendas del cómic y aspirantes a ello
Del 10 al 13 de este mes se celebró en Rosario, Argentina, la segunda edición del Crack Bang Boom (CBB), el evento de historietas que organiza el dibujante internacional Eduardo Risso junto a un numeroso equipo. En este segundo año, CBB se confirmó como una apuesta distinta a la hora de organizar convenciones en el medio local.
El perfil del público se veía reflejado en esto mismo. Con esto no se quiere decir que el público estuviera integrado exclusivamente por artistas, pero sí que un grueso de los realizadores locales (y no olvidemos una media docena de brasileños así como un numeroso contingente local: 15) se hicieron presentes a lo largo de los cuatro días.
Esto está muy claro desde el perfil que el propio Risso definió en octubre del año pasado: “Crack Bang Boom está acá como oferta para la gente, para devolverle algo a aquellos que vienen”. No es menor que el evento contó con Will Dennis, editor en jefe del sello Vértigo de DC Comics en la primera edición, y con CB Cebulski, scouter principal del sello Marvel, en esta segunda. Ambos fueron seleccionados entre más de 120 carpetas de aspirantes, junto a una docena de artistas para posibles trabajos posteriores en Estados Unidos.
Esto significa una oportunidad para el medio mismo, más allá de cualquier otro significado que tenga la convención.
Horizontalidad
El evento, asimismo, busca el diálogo entre viejas leyendas de la historieta local (Enrique Breccia, Oswal), los artistas más importantes del presente (Agrimbau, Salvador Sanz, Diego Parés, Gustavo Sala, el propio Risso) e importantes invitados internacionales (Rafael Albuquerque, Frank Quitely, José Villarubia). Pero no es un diálogo gestado desde la admiración (que la hay), sino desde la experiencia y el posible desarrollo.
Esta horizontalidad es algo también buscado por el mismo organizador del evento, lo que se refleja en cada una de las actividades e incluso en las largas mesas a la hora del almuerzo o la cena, donde todo el mundo interactúa con todo el mundo.
La presentación de libros ocupa a su vez un espacio muy importante. Alrededor de una docena de nuevas publicaciones se presentaron en el marco del evento, entre ediciones locales y regionales.
Entre esta tanda, por decirlo así, destacan ampliamente las nuevas ediciones de los cordobeses Llanto de Mudo, quienes han evolucionado desde editorial independiente, que prácticamente autoeditaba trabajos de sus propios autores, a una de las ofertas más interesantes de la escena argentina. Como muestra, basta ver lo presentado en el CBB: Corina y el Pistolero de Luciano Saracino e Infame & Co., El señor y la señora Rispo de Diego Parés, El cuervo que sabía de Kwaichang Kráneo y varios libros de Gustavo Sala. No menor tampoco es la coedición entre Loco Rabia y ExAbrupto: King of Nekrópolis de Daniel Zezelj, autor croata de imponente éxito en Estados Unidos, con un material nunca antes editado en castellano.
Estas, entre muchas otras, son muestras de otro aspecto interesante que se ve reflejado en el CBB: una realidad editorial argentina distinta a la de comienzos de 2000. Una realidad de ediciones locales autosustentables, donde los artistas pueden acudir a editoriales y no deben pasar obligatoriamente por el multiempleo de la autoedición. Es gracias a eventos como el CBB (o los mencionados Montevideo Comics y Viñetas Sueltas) que el trabajo entre viñetas se ha vuelto una realidad posible.
Eduardo Risso
Con 51 años, Risso es uno de los dibujantes más destacados del mundo, así de simple. Comenzó su carrera en medios de prensa y en la legendaria editorial Columba, donde desarrollaría Julio César con guión de Ricardo Ferrari. Dada la estrecha relación entre esta editorial y su par italiana Eura, Risso comienza en 1986 su andadura por Europa. Las dos primeras obras que lo lanzarían a la fama son Parque Chas junto a Ricardo Barreiro y Fulú junto a Carlos Trillo. Pero, su salto definitivo fue en 1999 cuando, junto al genial guionista Brian Azzarello, desarrolla la serie para Vertigo 100 Balas. Por este trabajo el cordobés (radicado en Rosario) gana cuatro premios Eisner: en 2001 a Mejor Historia Serializada, en 2002 por Mejor Artista, y en 2002 y 2004 por Mejor Serie Regular.