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En Estados Unidos aparecen, en distintos niveles de la burocracia de gobierno, expresiones disidentes de la política oficial hacia el conflicto Israel-Hamás y las preocupaciones de que el apoyo absoluto a Tel Aviv se justifica a través de desinformación. El mismo fenómeno estaría creciendo en la sociedad en general, de acuerdo con las últimas encuestas de opinión pública.

Más de 500 funcionarios del gobierno federal de 40 agencias de la burocracia ejecutiva enviaron ayer una carta dirigida al presidente Joe Biden protestando por su apoyo a la guerra de Israel en Gaza, Según informó The New York Times.

Antes, se conoció otra carta de protesta firmada por mil empleados de la Agencia de Desarrollo Internacional de Estados Unidos (USAID), mientras otras tres comunicaciones separadas expresando oposición a la política oficial circularon por canales internos del Departamento de Estado.

La carta de los 500 funcionarios expresa: “Llamamos a que el presidente Biden demande urgentemente un alto el fuego y llame a una desescalada del conflicto actual al asegurar la liberación inmediata de los rehenes israelíes y los palestinos arbitrariamente detenidos; la restauración de agua, combustible, electricidad y otros servicios básicos, y el tránsito de asistencia humanitaria adecuada a Gaza”.

Las firmas de los 500 empleados federales, como la de USAID, no fueron difundidas públicamente ante preocupaciones de los firmantes por razones de seguridad.

En la carta se afirma que una abrumadora mayoría de los estadunidenses apoya un alto el fuego, que incluye vínculos a varios sondeos de opinión que respaldan los dichos de los firmantes.

Unos de los sondeos que confirma las expresiones de la carta es el más reciente de Reuters/IPSOS, publicado esta semana, en el que aparece un 68% de estadounidenses que contestaron afirmativamente a la pregunta “¿Israel debería llamar a un cese el fuego y comenzar a negociar?”. Asimismo, el apoyo a Israel decreció de un 41% a mediados de octubre a un 32% en la actualidad.

Muchos de los firmantes, según los organizadores de esta iniciativa, fueron nombrados en sus puestos por Biden después de trabajar en su campaña electoral.

Esta inédita muestra de disidencia pública de funcionarios, algo que no sucedió en tres décadas, refleja una creciente preocupación por los fracasos de la política exterior estadunidense.

La declaración de disidencia interna más reciente en el Departamento de Estado, informada este lunes por el sitio Axios, acusa a Biden de promover la difusión de desinformación y afirma que las acciones de Israel de suspender el servicio eléctrico, obligar a la evacuación de las poblaciones civiles en el norte de Gaza y limitar asistencia humanitaria constituyen crímenes de guerra y/o crímenes de lesa humanidad bajo la ley internacional.

A pesar de estos hechos, argumentan los 100 funcionarios del Departamento de Estados que firmaron esta declaración de disidencia, “el gobierno de Estados Unidos fracasó en revaluar nuestra postura hacia Israel” y más bien “redobla sus esfuerzos sobre nuestra asistencia militar al gobierno israelí sin límites claros”.

El secretario de Estado, Antony Blinken, reconoció la existencia de estas protestas dentro de su burocracia, se reunió con algunos de los disidentes y afirmó que esas expresiones son bienvenidas. Pero tanto Blinken como sus voceros reiteraron que es el presidente quien establece la política oficial. Tal vez por ello, la carta de sus propios empleados enviada ayer fue dirigida directamente al presidente Biden.

 

(Con información de agencias)

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