"Una vez que termina la temporada de lluvias, el entorno se vuelve completamente seco durante ocho meses y los sapos se enfrentan a temperaturas extraordinariamente altas", explica Tim Jessop, investigador de la Universidad de Melbourne. Pero el sapo de caña (Rhinella marina) tiene un as bajo la manga para adaptarse fisiológicamente al calor extremo y sequedad de las zonas áridas de Australia: las hormonas del estrés.
Cuando el estrés es una ventaja
Los sapos de caña utilizan las hormonas del estrés para adaptarse a temperaturas extremas, según un estudio