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No es común tener sobre escenarios uruguayos una fusión que involucra el cuarteto con el folclore. Eso es lo que traerá hoy la cantante y percusionista cordobesa Viviana Pozzebón a la sala Zitarrosa, junto a la banda local Pa’ntrar en calor.

Madre Baile es su segundo disco solista, luego de partir del cuarteto femenino De boca en boca, que llegó a tocar junto a Rubén Blades.

Esta será la primera vez que la artista llega a Montevideo. Con cinco músicos en escena traerá consigo también las canciones de Tamboorbeat, su primera realización en solitario.

Pozzebón habló con El Observador en pleno viaje hacia Montevideo, y explicó los orígenes de Madre Baile y sus rumbos por el mundo.

El disco y en especial la canción que le da nombre están realizados en honor a Leonor Marzano. ¿Por qué?

Leonor Marzano fue una pianista que tuvo un grupo que se llamó Cuarteto Leo. Nadie sabe, o muy poca gente sabe, que su nombre era por Leonor, que era la señora que tocaba el piano. Con su padre empezaron una orquesta reducida: violín, acordeón, piano y contrabajo. A esta formación se le llamó “cuarteto”. Empezaron a fusionar los pasos dobles y la tarantela. Y a partir de eso creó una cosa intermedia que luego desembocó en la creación del cuarteto.

¿Ella vendría a ser la raíz de lo que luego fue el cuarteto?

Claro. Y aparte el sonido de la canción Madre Baile lo remitimos a esa época. Quisimos aplicar el sonido del violín, del acordeón. El cuarteto sufrió muchas modificaciones; por ejemplo, el violín no existe más. Por eso quisimos volver al sonido original.

En muchas notas habla del rol de la mujer dentro del cuarteto, ¿cuál es ese rol?

La gente que está acostumbrada a escuchar cuarteto le suena medio raro que lo cante una mujer. Pero muchas mujeres surgieron en el cuarteto. Hubo un grupo que se llamaba Las Chichí, que las nombro en la canción: “Primero estuvo La Leo, después fueron Las Chichí y ahora vino La Vivi”. Pero el grupo duró muy poco tiempo. No hay alguna mujer cantante frente a una banda, ni que toque en una. Es un ambiente de hombres. Incluso en el baile, la mujer es el objeto de deseo. Yo quise cambiar eso.

Pasando al disco en general, lo describe como un “road movie musical”, ¿qué significa?

Es porque tuvo muchos viajes el disco. Empezó en 2010 cuando me fui a Europa y tuve la idea de hacer un cuarteto. Pasó lo de salir de tu lugar y ver las cosas en perspectiva. También generé una relación de amistad con Pájaro Canzani y con él empecé a grabar un par de canciones. Al final quedó una, que es Nueva era. El año pasado fui a Perú y grabé con dos músicos peruanos una canción de Juan “Cotito” Medrano, un gran cajonero peruano, y que terminó tocando en su canción y en una chacarera. En Córdoba seguimos haciendo el disco y luego en Estocolmo grabamos unas percusiones con Liliana Zavala y Diva Cruz, que es una colombiana. Es un disco que tiene muchas participaciones.

Además en el disco hay una versión del tema Sulky de Gustavo Cerati, ¿por qué esa canción?

Fue porque estaba investigando sobre Domingo Cura y de ahí por internet descubrí ese tema de Cerati en homenaje a Cura. Y contaba que se fascinó con él. En un principio iba a samplear un bombo pero se dio cuenta de que todavía vivía, así que lo llamó. Contaba que él le cambió toda la onda al tema y le dio una energía impresionante. Y me pareció bueno hacer un doble homenaje. Además, es una canción que une dos palos totalmente diferentes, como el rock y el folclore. Y soy muy partidaria de unir distintas músicas de distintas procedencias. Es lo que más me encanta.

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