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Con líneas de reconocidas películas como: “Soy el rey del mundo” (Titanic) y “Mi tesoro” (El señor de los anillos), una coreografía con música a coro de Bad romance de Lady Gaga y la referencia a la isla de la serie Lost, la tercera película de esta nueva saga de Alvin y las ardillas se acerca todavía más a la moda pop que inició la animación Shrek.

La historia comienza cuando Alvin, Simon, Teodoro y las Chipettes se van de vacaciones en un lujoso crucero con su “padre”, Dave (Jason Lee). A pesar de que él les pide que se queden en el camarín, las seis ardillas deciden salir a divertirse. Unas apuestan en el casino, otras patinan en un río de bronceador en la cubierta y todas, en general, bailan, cantan y hacen travesuras.

En medio del descontrol que provocaron en el crucero, las ardillas terminan cayendo al agua y arribando a una isla a la espera del rescate de Dave. Allí surgirá su instinto más animal (sí, como en Madagascar) y se darán cuenta de que en esa isla no están tan solas como creían.
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