¿Cuándo aprendiste a manejar?
Aprendí a manejar a los 20 años, más o menos.
¿Cuándo aprendiste a manejar?
Aprendí a manejar a los 20 años, más o menos.
¿Cuál fue tu primer auto?
El primer auto que tuve fue un Peugeot 106, del modelo de antes, un Kid, blanco con asientos tapizados en jeans. Era típico autito para persona nueva en esto de conducir, para mujer, chiquito, fácil de estacionar. Después lo cambié para un Ford K, cuando entraron a Uruguay. Era espantoso pero a mí me gustaba.
¿Alguna vez te multaron?
Sí, dos veces. Las dos veces me llevaron el auto con el guinche, las dos veces fue trabajando y las dos veces fue en el mismo lugar. Fue en la Plaza Independencia, en la puerta del Radisson Victoria Hotel, descargando equipos del auto al micro que llevaba a las participantes de La cara del verano a grabar a Minas. Otra vez fue cuando iba a hacerle una nota a un famoso que había venido, creo que era Luciano Pereira. No voy a ir más al Radisson Victoria Plaza en el auto. (Risas).
¿Cedés el volante?
Generalmente, no. Si es un viaje largo, por ejemplo en Viva el verano hacemos mucha ruta, con mi socio nos alternamos. Sino nunca lo cedo.
¿Te animarías a enseñarle a alguien a manejar?
Si, claro. ¿Por qué no? Es más, enseñé un par de veces. Me gusta.
¿Sabés cambiar un neumático?
No.
¿Sos de hacer ruta al volante?
Sí, me gusta y estoy acostumbrada.
¿Maneja mal el otro o aceptás que te mandás macanas?
Acepto que me mando alguna macana, también a veces en este país la gente no maneja tan bien como debería. Yo he manejado mucho afuera y te das cuenta de la manera que se maneja en Uruguay; hay poco respeto por el otro que también está manejando. La gente va muy rápido por la rambla, en Pocitos que hay muchas entradas a los edificios se mandan y ni siquiera ponen el señalero. Ese es un accidente típico.
¿Sos obsesiva con el auto?
No, creo que el auto es una herramienta laboral. Tengo un ejemplo de obsesión que es mi hermano. Es muy prolijo, con lo último; hasta dvd adentro del auto. Yo creo que el auto es una herramienta para moverte, está bueno tenerlo cuidado y lindo pero no obsesiva de que tiene que estar siempre limpio. Lo normal. Por el trabajo vivo cargando cosas en la valija. Tiene que ser funcional. Hace poco lo iba a cambiar por una camioneta y cuando fui a abrir la valijita era 2x2, entonces laboralmente es un coche que no me sirve. Para ser un auto pequeño el 106 tiene una valija amplia.
¿Cuál fue la cosa más divertida que te pasó con o en un auto? ¿Quizás algo de la presentación de tu programa?
Lo voy a develar por primera vez porque ya no está la publicidad al aire. Ese buggy -era de un amigo de la producción, la gente piensa que el coche es mío- tiene una fortuna de dinero adentro; está puesto para carreras masculinas. Tiene el asiento fijo, tiene todo fijo, puesto a la medida de un hombre alto y grande que tiene 30 ó 40 centímetros más que yo de altura. Por lo tanto yo no llego a apretar el embrague. Cuando grabamos, lo hicimos en dos tardes recorriendo toda la rambla, el problema era que tenía que hacer los cambios. Cuando me iban enfocando de frente no había problema porque me aflojaba el cinto de seguridad, me adelantaba y podía hacer los cambios. Cuando me enfocaban del costado o de atrás, tenía que soltar los pies y dejarlo correr al buggy. Tuvimos que ir cortando las tomas para que cuando se grababa de frente yo estuviera bien sentada y cuando se grababa de atrás no se notara que estaba en una postura que nunca manejaría, a tantos centímetros del respaldo del asiento. Fue divertido. Lo hicimos en tiempo real, no se cortó la calle; fue desde el Buceo hasta la puerta de Canal 4.
(Observa)