De la mano dura al abrazo conciliador
Vázquez y Mujica utilizaron distintas estrategias con los Kirchner y ambos consiguieron poco
Los diferendos con Argentina continúan incambiados. Lo que cambió es la estrategia del gobierno de Uruguay, de este en relación al anterior, provocando ahora desencuentros que dejan resquebrajada la posición unánime de todo el sistema político y social que había conseguido la causa de Botnia.
De la mano dura que aplicó Tabaré Vázquez, quien fue enfático al sostener que con los puentes cortados no negociaba, se pasó a una política del abrazo, que tampoco logra mayores resultados. Al menos, la mayoría de los temas siguen trancados aunque hay vías de negociación abierta.
Con el cambio de gobierno, llegó José Mujica a la Presidencia.
De inmediato se fue a una “diplomacia presidencial” y se abocó a dialogar con Cristina Fernández de Kirchner. Logró destrabar el puente general San Martín que por un buen tiempo fue el gran logro que pudo mostrar en política exterior.
El gobierno apostó a que la sintonía política resolvería los problemas con Argentina, y que la buena relación personal de los presidentes salvaría los obstáculos. Pero Argentina sigue aplicando restricciones al comercio, impide que se conozcan los informes ambientales sobre UPM, rechaza que la pastera aumente su producción, y frena proyectos para Nueva Palmira así como la profundización del canal Martín García.
En esta estrategia de no hacer olas para no molestar al vecino, el presidente perdió el apoyo de la oposición política que lo acusó incluso de entregar soberanía como lo dijo el senador Luis Alberto Heber, presidente del directorio blanco.
Además la empresa UPM (exBotnia) –luego de esperar casi dos la habilitación– dejó de estar 100% alineada al gobierno y salió a hacer lobby para que se le permita aumentar su producción. Esa actitud molestó a parte del gobierno y el canciller Luis Almagro salió a golpear a la oposición y a la empresa.
También ahí se resquebrajó la unidad que mostraba el país respecto a la pastera.
Pero no fue solo Almagro el que deslizó críticas a UPM. Mujica dijo el viernes que la empresa “puede y debe rendir más” y que le pedirá que “se ponga un poco con Uruguay”.
En el gabinete varios ministros (Industria, Trabajo, Medio Ambiente y Economía) apoyaron autorizar la ampliación de producción y asegurar los puestos de trabajo. Sin embargo, Almagro insistió en mantener las cosas como están hoy, para no alterar la relación con Argentina.
“UPM tomó maíz de las manos y toda la oposición haciendo cococó-cococó alrededor”, dijo el canciller en el programa Quien es Quien de Diamante FM y Televisión Nacional.
“No digo que UPM está trabajando con la oposición, la oposición capaz que vio simplemente una oportunidad para decir una cosa sin informarse demasiado, como suele pasar en muchos de los temas de política exterior”, dijo Almagro.
El presidente Mujica, máxime cuando está a la vista una nueva temporada turística, opinó que tiene que moverse con “prudencia”.
Mujica, según supo El Observador, decidió finalmente tomar el camino del medio y habilitar un aumento parcial de la producción de UPM de 1.1 a 1.2 millón de toneladas y sólo por este año. El tema lo conversará con la presidente argentina y con los empresarios extranjeros que durante el conflicto estaban fuera del país pero habían dejado instrucciones sobre el lobby que impulsarían.
Por el relacionamiento con Argentina la oposición dio un paso al costado e interpeló al canciller a quien lo atacó duramente. Sin embargo, fue el senador Jorge Larrañaga quien la semana pasada se comunicó con Mujica para proponerle una cumbre política. Luego el presidente lo llamó y conversaron sobre la conveniencia de que la autorización a UPM fuera parcial y provisoria.
La pastera tiene en sus planes construir otra planta sobre el Río Negro, esta vez, lejos de Argentina.
Duro
Tabaré Vázquez marcó una posición de defensa de los intereses nacionales que exaltó el espíritu patriótico. La empresa Botnia, la mayor inversión entonces en la historia del país, enfrentaba la resistencia del gobierno kirchnerista y de una parte de los vecinos de Gualeguaychú que radicalizaron posiciones al punto de cortar el tránsito en el puente internacional. Fray Bentos sintió los primeros impactos con una marcada baja de la actividad que el gobierno central trató de socorrer.
Las encuestas mostraban en esos años del primer gobierno de izquierda, el apoyo de la ciudadanía a no ceder ante Argentina. Detrás del presidente Vázquez se encolumnaron los principales líderes de la oposición que fortalecieron al gobierno ante Argentina cuya administración–Néstor Kirchner primero y Cristina Fernández de Kirchner después– toleraba las acciones de Gualeguaychú. También la empresa (Botnia entonces), causa original del conflicto, mantuvo una actitud de silencio mientras avanzaba su construcción.
El gobierno de Vázquez alineó a la oposición y a la empresa, pero en los hechos, esa estrategia mantuvo el puente cortado, Argentina denunció a Uruguay ante la Corte Internacional de la Haya y la relación política atravesó uno de sus peores momentos.