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Los impresionantes déficits presupuestarios en Estados Unidos y en Europa complicarán seriamente la lucha de los gobiernos contra la recesión más grave desde los años treinta, según numerosos economistas.

Estados Unidos prevé adoptar un nuevo plan de reactivación de 825.000 millones de dólares, es decir, alrededor del 5,7% de su Producto Interior Bruto (PIB), que comprenderá "275.000 millones de dólares en recortes de impuestos y 550.000 millones" en inversiones.

A principios de 2008, el entonces presidente George W. Bush promulgó un plan de reactivación de 168.000 millones de dólares y después, en el otoño boreal, otro de apoyo a los bancos por 700.000 millones de dólares. Esas medidas aumentaron el endeudamiento estadounidense a entre el 65 y el 70% del PIB.

"El tema es saber si valen la pena los beneficios logrados con un mayor endeudamiento respecto al aumento de la deuda", subraya Marcos Poplawski-Ribeiro, economista del Centro de Estudios Prospectivos e Informaciones Internacionales (CEPII).

Según el premio Nobel de Economía 2008, Paul Krugman, el nuevo presidente estadounidense, Barack Obama, "necesita revisar su plan al alza" porque el riesgo de "no hacer lo suficiente es mayor que el de hacer demasiado", declaró recientemente al diario New York Times.

"A los que dicen que Estados Unidos se hundirá" si se endeuda más, "que el dólar se derrumbará, yo les respondo que no", dice Elie Cohen, director de investigación del Centro Nacional de Investigación Científica (CNRS) francés.

En Europa, el aumento de las medidas de reactivación existentes cobra amplitud.


Alemania acaba de anunciar un segundo plan de reactivación por unos 50.000 millones de euros tras haberse negado durante mucho tiempo a tomar tal medida. Francia piensa que es suficiente con el plan que adoptó de 26.000 millones de euros, que representa alrededor del 1,4% de su PIB.

Las medidas de reactivación en Europa "no serán suficientes para devolver al crecimiento el nivel que tenía antes de la crisis" pero los países "no tienen más dinero que gastar", añade Poplawski-Ribeiro, que cita como ejemplo a Irlanda, "cuyo déficit aumentará al 11% del PIB".

Asimismo, varios países del este de Europa y de la zona euro, como España y Portugal, han registrado ya degradaciones de la calificación de su deuda, prueba del deterioro de sus finanzas públicas.

Para Cohen, el problema es la ausencia en la zona euro de un plan "colectivo de ayuda a los países debilitados y cuya capacidad de endeudamiento se verá dificultada". Pero el analista no duda de que los países europeos se pueden endeudar más.

"Sólo el Estado tiene capacidad para endeudarse y sustituir a todos los otros actores" cuando se paraliza la distribución de créditos a empresas y hogares", insiste Cohen.

"¿Existen límites a esa capacidad de endeudamiento del Estado? El ejemplo japonés muestra que no", pues su endeudamiento alcanzó un 180% del PIB para luchar contra la deflación de los años noventa, recordó.

No obstante, el investigador concluyó que, "tras la crisis, los Estados deberán lanzarse en una política de desendeudamiento masivo".

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Económico

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