Hace ya un tiempo en este mismo medio escribía: al retornar a Uruguay en el año 2009, después de cinco años estudiando fuera del país, lo primero que percibí fue un cambio de “ánimo”, una sensación de “es posible hacer”, en una palabra, optimismo. Esto se ha transformado en los últimos tiempos en una sensación de que “el foco cambia continuamente, todo se debate infinitamente, poco se hace”.
Del es posible hacer al exasperante se hace poco
Desaprovechamos la disponibilidad de recursos, las mayorías parlamentarias y un equipo económico calificado