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Gérard Depardieu vuelve a las andanzas: con una panza como un tonel, la cara como una torta y el paso de los años a cuestas.

Pero su calidad y talento no se han perdido.

Mis tardes con Marguerite cuenta la relación entre un hombre analfabeto y una viejita a la que encuentra sentada en el banco de una plaza.

Los dos personajes no tienen nada en común, pero de a poco irán construyendo una entrañable amistad.

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