Las consecuencias del escándalo de FIFA exceden largamente el encarcelamiento, extradición y juicio del uruguayo Eugenio Figueredo y otros cuantos directivos de primera línea del fútbol mundial. La indispensable depuración a fondo tiene que incluir la desaparición de Sepp Blatter de la jefatura del descalabrado organismo. Este suizo de 79 años intentó salvar su grueso pellejo con un comunicado irrisorio, tratando de lavarse las manos de toda responsabilidad en los pecados de sus caídos lugartenientes. Pero a menos que haya estado viviendo en Marte el último cuarto de siglo, ni el más ingenuo de los mortales puede creer que sus compañeros de directiva trasegaron bajo sus narices no menos de US$ 150 millones en coimas, enriquecimiento ilícito y otros delitos sin que el zar de la FIFA desde 1998 se diera cuenta.
Depuración para salvar al fútbol
Las consecuencias del escándalo de FIFA exceden largamente el encarcelamiento, extradición y juicio del uruguayo Eugenio Figueredo y otros cuantos directivos de primera línea del fútbol mundial