No caben dudas de que la jornada de ayer fue histórica. Estados Unidos y Cuba, separados por cinco décadas de relaciones congeladas, se volvieron a encontrar en la figura de sus mandatarios en la ciudad de La Habana, algo que no ocurría desde hacía 88 años. La imagen rezuma optimismo, aunque ninguno de los protagonistas se demostró ingenuo.
Deshielo y críticas
Los líderes de EEUU y Cuba celebraron el momento histórico pero no se ahorraron reproches