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Cuando en marzo de 2013 el brote de cianobacterias causó mal olor y mal sabor en el agua potable, el Ministerio de Vivienda y Ordenamiento Territorial intimó a OSE a tomar medidas para mejorar los procesos de las plantas. El viernes pasado, penúltimo día establecido por resolución ministerial, el ente presentó ante la Dirección Nacional de Medio Ambiente (Dinama) los proyectos para una red de saneamiento y de plantas de tratamiento de efluentes en las localidades de Fray Marcos (Florida) y San Ramón (Canelones), además de la adecuación de la planta de tratamiento en Santa Lucía, dijo a El Observador el gerente general Danilo Ríos.

Por otra parte, el ente está trabajando en la protección con un alambrado del área del embalse de Paso Severino y en la incorporación de un sistema de dióxido de cloro que complemente la acción del carbón activado.

Quince meses después del episodio que puso en duda la calidad del agua potable del país, el uso de carbono activado ya no es permanente; incluso, no se está aplicando en la actualidad. Según explicó Ríos, se usa cuando hay probabilidad de tener algas. Este verano fue favorable, afirmó, porque la cantidad atípica de precipitaciones suele generar aguas más turbias y esto reduce la probabilidad de que haya floraciones de cianobacterias. “Ahora no tenemos indicios de probabilidad de presencia de algas en prácticamente ningún lado”, señaló.

Hace aproximadamente 10 días que finalmente se firmó el convenio entre OSE y la Facultad de Ciencias de la Universidad de la República (Udelar) para desarrollar un sistema de diagnóstico temprano que permita anticipar determinadas condiciones en el agua y así prevenir altas concentraciones de elementos contaminantes. El retraso se debió a cuestiones jurídicas.

La implementación está ahora prevista para principios de 2016; tres veranos después de lo inicialmente planificado por OSE. No obstante, sus técnicos incorporaron algunos métodos “preliminares” durante el año pasado.

Mientras tanto, los investigadores de la sección Limnología de la Facultad de Ciencias hicieron dos hallazgos importantes a medida que analizaban los datos recogidos para la elaboración de un mapa sobre las algas existentes y sus características de próxima difusión. El primero es que la temperatura no sería un factor determinante para la ocurrencia de floraciones de cianobacterias para estas latitudes, al revés de lo que señala la comunidad científica internacional.

El verano es, en general, la estación “de mayor peligrosidad” para que aparezcan estos microorganismos porque al recibir más nutrientes, más calor y más horas de luz, se forma el cóctel que más les gusta para expandirse en el agua.

No obstante, la bióloga Sylvia Bonilla señaló a El Observador que “no hay una limitación aparente en la cantidad de biomasa que puede estar acumulada en el ambiente con la temperatura”. En palabras más sencillas, en invierno se pueden “encontrar situaciones de riesgo potencial”.

Para la experta, esta diferencia del ambiente uruguayo obliga a “no seguir al pie de la letra” los programas de monitoreo y reglamentaciones internacionales. La Organización Mundial de la Salud (OMS), por ejemplo, utiliza el valor de la temperatura como un umbral para recomendar monitoreos más exigentes con el supuesto de que van a florecer siempre en la temporada estival. “En verano vamos a tener más problemas, probablemente; pero no podemos usar solamente ese indicador para no hacer nada en invierno”, agregó.

El otro hallazgo de los científicos de la Udelar guarda relación con la incidencia de las lluvias. El verano pasado fue atípico: cayeron 284 milímetros en enero y 228 en febrero; y, del total, 390 milímetros llovieron durante 23 días corridos. El lado positivo de tanta lluvia fue que la Facultad de Ciencias “no percibió un aumento de las alertas”.

Pero Bonilla acotó: “Hay situaciones que están presentes de larga data, como las floraciones en los embalses en el río Negro (Rincón del Bonete y Baygorria) que son de décadas atrás” (ver Deterioro).

La sección Limnología recibió desde allí varias consultas de productores cuyas vaquillonas y ovejas se enfermaban y morían tras tomar agua de ríos. Incluso a la regional norte de la Udelar se le murió ganado. En 2012, solo un productor reportó la muerte de 40 vaquillonas y en 2013 hubo cinco denuncias por animales muertos.

Las lluvias arrastraron las cianobacterias, quitándoles el tiempo para acumularse y crecer. “En ríos y arroyos no muy abiertos tenemos potencialmente menos incidencia de estos microorganismos porque se lavan con los fuertes caudales”, apuntó Bonilla. Eso sucedió este verano con los grandes desbordes de los cursos de agua. “Hicimos varias campañas de muestreo y no las encontramos”, añadió.

Pero la situación está lejos de revertirse. Si bien recién se están analizando los datos que conformarán el mapa de las algas del país, Bonilla adelantó que “se están viendo aumentos importantes en la eutrofización, lo que podría dar que aparezcan más cianobacterias”. La eutrofización sucede cuando hay un aporte excesivo de nutrientes en un ecosistema.

El estudio Ficha: Análisis Calidad de Agua en Uruguay, realizado por las organizaciones Vida Silvestre y Asesoramiento Ambiental Estratégico sobre 151 sistemas acuáticos, determinó que el 70% de los ecosistemas es clasificado como eutrófico. Esta categorización le cabe al 60% de los embalses y al 94% de los ríos que fueron sometidos a monitoreo entre 2007 y 2011.

“Hay que esperar un tiempo medio para ver que el ecosistema empiece a responder”, se refirió la bióloga en alusión a la cuenca del Santa Lucía.

Alerta temprana
El sistema de alerta temprana podrá vigilar determinados parámetros como la temperatura del agua, concentración de nutrientes, velocidad de la corriente y concentración de clorofila, entre otros, y advertir si se está ante el riesgo de una floración de cianobacterias.

Bonilla explicó a El Observador que en este tiempo se realizaron ensayos en el laboratorio con distintos cultivos, en particular, con pigmentos de algas, que permitieron mejorar la técnica de lectura de resultados para cuando se pase a la fase de pruebas in situ.

Los equipos deben ser calibrados en el propio ambiente porque, por ejemplo, los ríos con aguas más turbias pueden interferir en los resultados. Recientemente, OSE anunció la construcción de dos represas de embalse: una en Lavalleja y otra en Florida. El objetivo es tener fuentes alternativas para abastecer a la capital y el área metropolitana. La inversión será de US$ 250 millones.

A principios de junio, el gobierno reglamentó el tratamiento de desechos del sector ganadero de corral para evitar el deterioro de la principal fuente de agua potable del área metropolitana.



70%
Ecosistemas acuáticos. Es el porcentaje de los ecosistemas acuáticos monitoreados entre 2007 y 2011 que fueron catalogados como eutróficos.

US$ 250
Millones. Es la inversión que hará OSE para la construcción de dos represas de embalse: una en Lavalleja y otra en Florida.

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