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“De nada vale un entorno natural privilegiado si no somos capaces de interpretar y trasmitir a un visitante inadvertido la riqueza, la complejidad y la diversidad de formas de vida y de culturas que modelan ese paisaje”. Así explica la importancia de la guía Turismo de naturaleza el coordinador del Programa de Conservación de la Biodiversidad y Desarrollo Sustentable en los Humedales del Este (Probides), Gerardo Evia, en el prólogo.

El trabajo presentado el viernes en el marco del Día Mundial de los Humedales, abarca desde conceptos básicos de conservación y biodiversidad, hasta cómo incorporar anécdotas y folklore local para hacer más atractiva la visita a una área natural. Tiene elementos prácticos como primeros auxilios y otros teóricos sobre, por ejemplo, la legislación medioambiental vigente.

El libro, entonces, transita de capítulo en capítulo como un reflejo de los docentes que dictaron cada área de los cursos para guías de turismo de naturaleza realizados por Probides. Así, en el capítulo del guardaparques Juan Carlos Gambarotta se pueden encontrar reflexiones como: “Los senderos interpretativos no están hechos para ir de un lugar a otro, están hechos para disfrutar del hecho de transitar por ellos”. Y, de forma correlativa, los capítulos de científicos sobre flora y fauna, están repletos de imágenes, ilustraciones y definiciones para el “conocimiento y reconocimiento” de las especies.

Según Diana Musitelli, técnica de Probides y autora del capítulo Información y difusión, el público del libro al igual que el de los cursos es heterogéneo porque abarca desde guías que buscan especializarse en turismo de naturaleza, hasta productores rurales que quieren comenzar un emprendimiento ecoturístico, pasando por docentes de biología y geografía.

Es por ello que Turismo de naturaleza se distribuirá de forma gratuita en las carreras de la Universidad de la República y UTU vinculadas al turismo y en los liceos que lo soliciten para sus bibliotecas, contó Musitelli.

Formar para disfrutar

En momentos en que el Sistema Nacional de Áreas Protegidas está creciendo y declarando la importancia de nuevos ecosistemas de Uruguay, este tipo de guías se vuelven más imprescindibles.

“El guía es un educador ambiental”, dijo Musitelli. “El turista se tiene que ir del lugar con el mayor conocimiento posible y con una experiencia diferente”, agregó.

En este sentido, sostuvo que el guía debe tener en cuenta que, a “diferencia de un museo, un área protegida es un área viva”. Por ejemplo, la Estación Biológica Potrerillo de Santa Teresa, zona de 715 hectáreas al margen de la laguna Negra que gestiona Probides, se caracteriza por la presencia de carpinchos, pero puede suceder que el turista en su visita justo no vea ninguno. Entonces el guía tiene que despertar el interés mostrando las huellas de los animales.

Otro elemento importante es indicar al turista que ingresa a un área protegida que todo lo que trae consigo, luego se lo tiene que llevar. En este sentido, en Potrerillo no hay tachos de basura: los desechos deben ir y volver con el visitante.

Como también indica Evia en el prólogo de Turismo de naturaleza: “La puesta en valor del entorno natural se basa en el conocimiento y la comunicación”.
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