ver más

En un operativo que pretende ser la base para futuras acciones, la Dirección General Impositiva (DGI) inició la fiscalización de información que surge en tiempo real de la factura electrónica de prestadores de servicios profesionales independientes y que proviene de las compras en las cadenas de supermercados durante 2013, comentó a El Observador el director de la DGI, Pablo Ferreri. El objetivo es contrastar que esas adquisiciones por parte de estos contribuyentes, en las que descuentan el Impuesto al Valor Agregado (IVA) y el Impuesto a las Rentas de las Personas Físicas (IRPF), estén en consonancia con su actividad profesional.

La dirección de rentas citará “estos días” a unos 100 contribuyentes profesionales independientes que tuvieron compras superiores a $ 15.000 por mes durante el año pasado, cuyo monto fueron contrastados con sus declaraciones de ingresos, y que podrían presentar obtenciones irregulares.

Ferreri explicó que en el operativo se analizaron todas las ventas de las cadenas de supermercados realizadas en 2013 y en especial las ventas que se hacían a personas que solicitaban la boleta con RUT. Se enfocó “en aquellas ventas a clientes que pedían el ticket con RUT con compras superiores a $ 15.000 por mes; entonces se analizaron los casos de clientes que eran empresas de servicios profesionales independientes y así se contrastó o no con la realidad” de su actividad laboral.

“Por ejemplo, un dentista que pasaba en su contabilidad compras de más de $ 20.000 por mes en un supermercado, difícilmente fueran gastos asociados a su profesión y por tanto está descontando más del IVA o pagando menos de lo debido de IRPF”, continuó el director de la DGI.

Estas acciones, que comenzarán con la fiscalización de la información de 100 contribuyentes a través de la factura electrónica, significan un cambio en la forma de llevar adelante estos operativos, brindado por las ventajas de la tecnología. “Implica un cambio conceptual muy grande. La DGI no tuvo que salir a buscar ningún documento sino que tenía toda la información de manera previa en la DGI gracias a factura electrónica. En el mismo momento que el vendedor factura y pide el documento de la empresa o del consumidor final, lo manda online a la DG. Así, llega en tiempo real toda la documentación”, precisó Ferreri. “Cambia absolutamente la forma de fiscalizar, toda de manera previa la información”.

El director de rentas agregó que, de esta manera, las auditorías se podrán realizar con “mayor frecuencia y cantidad”, con información completa al instante, y con “mayor celeridad”. También para realizar las citaciones, que se concretarán ni bien la DGI cuente con la información de cada contribuyente. “Es el signo de los nuevos tiempos. Contamos con tecnología de punta para hacer que todos cumplan” con las contribuciones. Además, “genera muchas posibilidades de gestión y eficiencia para los empresas, y les elimina el registro en papel de toda contabilidad”.

Ferreri indicó que en esta fase se concentraron en “millones de documentos” emitidos por las cadenas de supermercados y que se vendrán “mucho más controles” en empresas que están sumándose a la factura electrónica. El titular de la DGI informó que en la actualidad cuentan con 500 compañías que utilizan la factura electrónica y que representan el 20% de la facturación total del país. Ferreri dijo que para fin de año tengan aproximadamente 1.200 empresas que estén utilizando la factura electrónica y que aturdan que en tres años, toda la economía se haya sumado a este mecanismo.

Durante la presentación en junio de 2011 de la nueva factura electrónica, que viene a sustituir los comprobantes en papel, el director de la DGI estimó que para el final de este período de gobierno al menos un 60% de la facturación se realiza vía electrónica. El proyecto se inició con un plan piloto que por entonces englobaba a 20 empresas públicas y privadas, que facturaron en paralelo durante cierto tiempo con el sistema en papel y electrónico.

Para agosto de 2012, la DGI puso en marcha efectivamente el nuevo sistema de facturación electrónico, en el cual la cadena de supermercados Tienda Inglesa fue la primera firma en utilizarla de forma plena. Desde setiembre de ese año, comenzaron a sumarse otras compañías.

“Tiene un costo, que es menor porque se puede realizar con tecnología disponible en el mercado. Además, hay un decreto promulgado por el Poder Ejecutivo que otorga beneficios fiscales para las inversiones realizadas en el proyecto de factura electrónica”, dijo Ferreri por entonces.

La DGI se encuentra en el último tiempo abocado a sumar tecnologías a sus modos de fiscalización y a utilizar las plataformas que ella provee, como las redes sociales, las aplicaciones en celulares y páginas de internet. Por ejemplo, según informó El País el mes pasado, la dirección de rentas utilizó las redes sociales para fiscalizar restaurantes y boutiques.
Seguí leyendo