21 de agosto de 2019 5:00 hs

Desde hace un buen tiempo la tendencia de hacer un desayuno-almuerzo los fines de semana viene sumando adeptos. Las razones pueden ser varias dependiendo del comensal, pero entre ellas está lo diferente de la propuesta, el salir de lo habitual y lo más importante: suele ser muy rico.

Pero para poder brunchear no siempre es necesario salir de casa. Es tan sencillo como tomar algunas ideas de quienes los ofrecen en los restaurantes y hacer volar la imaginación. Pero si tus ideas no abundan, aquí te damos algunas.

El huevo es uno de los protagonistas principales del brunch, ese que no puede faltar, y hay distintas formas de prepararlos.

Huevos revueltos

Es una de las opciones más sencillas. Su preparación depende de cuánto queramos innovar pero alcanza con poner un poquito de manteca o aceite en una sartén, romper allí dos huevos (o más, dependiendo de la cantidad de personas que vayan a desayunar) y revolver hasta que se vayan cocinando. Una pizca de sal y pimienta, y listo.

Claro que a esa preparación tan sencilla se le puede dar un toque personal con un poco de jamón, panceta, queso crema o ciboulette por arriba, entre otros aditivos. 

Pan tostado, huevos revueltos por encima, unas rodajas de palta con aceite de oliva y sal, un café con leche o capuchino y unas frutas y ya está, un brunch perfecto. 

Captura de pantalla Amylearnstocook

Benedictinos

Los huevos benedictinos son la estrella de los brunch en restaurantes, pero para prepararlos hay que prestar atención. 

Primero es conveniente hacer la salsa holandesa que llevan por encima. Ponemos a calentar a baño María dos (o más) yemas de huevo. Le agregamos de a poco una cucharada de manteca en cubitos y un chorrito de limón mientras revolvemos. Al final, cuando ya tenga una textura más espesa, añadimos sal y pimienta.

La técnica para hacer los huevos es distinta a las habituales pero no es complicada. Ponemos agua a hervir con un chorrito de vinagre. Cuando rompe el hervor apagamos el fuego y ponemos el huevo (como si fuéramos a freírlo). De a poco, con el calor del agua, el huevo comenzará a cocinarse. Después de unos cuatro minutos estará listo y podemos sacarlo con una espumadera.

Para servir se pueden colocar los huevos sobre círculos de pan tostado con tiras de panceta o jamón y bañarlo con la salsa que preparamos. Un poco de pimienta y sal y para quien guste, ciboulette picada por encima.

Florentinos

Para los huevos florentinos necesitamos rodajas de pan, hojas de espinaca, queso parmesano, sal, pimienta y los huevos que queramos cocinar. También se les puede poner por encima la misma salsa holandesa que usamos para los benedictinos.

Se prepara una receta simple de salsa blanca mezclada con espinacas, se coloca en una cazuela con queso y un huevo por encima, se espera a que se cocine el huevo y se derrita el queso. En pocos minutos tendremos un delicioso plato más consistente que los anteriores.

Esta preparación se puede comer directamente de la cazuela o colocar sobre rodajas de pan tostado con salsa holandesa.

Otras opciones

Captura de pantalla Downshiftology

Tanto los huevos revueltos como los escalfados (receta de los benedictinos) pueden utilizarse en distintas preparaciones.

Dentro de las más comunes y ricas está la del huevo revuelto en distinto tipo de pan, con palta o con tomates cherry y lascas de parmesano. 

Los escalfados con sal y pimienta en una ensalada de hojas verdes con semillas y aceite de oliva son otra gran alternativa.

Te Puede Interesar

Más noticias de Argentina

Más noticias de España

Más noticias de Estados Unidos