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Dolores, la ciudad del departamento de Soriano que fue el epicentro de la furia que descargó un tornado el pasado viernes, pasó de la desesperación y la incertidumbre el viernes a la noche, a amanecer con fuerza y unida para afrontar las consecuencias del clima.

Desde el amanecer, El Observador pudo constatar el trabajo organizado de vecinos y cuadrillas especiales, como las del Sindicato de la Construcción (Sunca), máquinas limpiando las calles, recolectando los escombros, e incluso tirando abajo viviendas a las que el tornado apenas le dejó los cimientos.

El presidente Tabaré Vázquez concurrió este domingo hasta Dolores, y pidió que las donaciones que se hagan se concentren en materiales de reconstrucción para reparar las más de 500 casas destruidas que se llevan contadas hasta el momento.







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