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Con 23 muertos en un atentado en un restaurante, Bagdad tuvo este domingo su jornada más sangrienta desde el inicio de la "Operación Relámpago", lanzada a fines de mayo para intentar hacer más segura la capital iraquí.

"Hay 23 muertos y 36 heridos" en un atentado cometido por un kamikaze que accionó su cinturón de explosivos al entrar en un restaurante en una hora de gran afluencia, indicó una fuente del ministerio de Interior.

El restaurante está situado cerca de la "zona verde", sector sumamente protegido de Bagdad donde se encuentra la embajada de Estados Unidos, indicaron la policía y testigos.

El establecimiento quedó devastado, con el suelo y las paredes manchados de sangre, zapatos dispersos, restos de vajilla rota y sillas caídas. En el exterior, soldados y policías encolerizados gritaban a los civiles y les pedían que retrocedieran.

A raíz del ataque, la "zona verde" fue cerrada para impedir la entrada y salida de personas.

Poco antes, dos policías iraquíes fueron asesinados en el oeste de la ciudad en torno a las 08h00 (04h00 GMT) en el barrio de Al-Iskan, declaró un portavoz del ministerio de Defensa.

Pilotos británicos y estadounidenses "atacaron vehículos y edificios ocupados por terroristas con misiles y bombas teledirigidas con láser en Karabilá y sus alrededores, con el apoyo en tierra de las fuerzas de seguridad iraquíes y los marines", indica el texto.

El sábado, el ejército de Estados Unidos mató a unos 50 rebeldes en el marco de la operación, señaló un comunicado de los marines. El domingo el ejército estadounidense informó de la muerte de tres "terroristas" en los enfrentamientos, y sobre la muerte de un marine, el sábado en Karabilá.

(AFP)

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