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Este año, participar en las conmemoraciones será también, según sus organizadores, una forma de decir no a los neonazis que recientemente compararon el ataque del 13 de febrero de 1945 contra Dresde a un "holocausto".

Pero para muchos historiadores el ataque a Dresde buscaba deliberadamente dar un golpe mortífero a la moral de la población civil, para que dejara de apoyar al régimen nazi.

"El 13 de febrero no debe ser utilizado para pedir cuentas y fomentar nuevos odios", proclama la Fundación de la Frauenkirche. Esta iglesia barroca, reducida a polvo en 1945 y reconstruida piedra por piedra luego de la reunificación alemana de 1990, recibirá a sus primeros fieles en la tarde del domingo, aún antes de ser consagrada, en octubre.

En la noche de ese día, hace 60 años, más de 2.600 toneladas de bombas cayeron sobre unas 25.000 casas, 90.000 apartamentos y sobre lo que era uno de los centros más homogéneos y fastuosos de las ciudades alemanas.

Sobre las ruinas humeantes, en los dos días siguientes, más de 500 bombarderos norteamericanos rematarían la macabra obra con otro millar de toneladas de explosivos.

En la plaza de la Semperoper los asistentes a los actos del domingo se reunirán cada uno llevando una vela, como símbolo de paz. Se esperan unas 10.000 personas, entre las cuales el alcalde de la ciudad, el liberal Ingolf Rossberg, y el jefe del gobierno regional de Sajonia, el conservador Georg Milbradt.

(AFP)

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