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Las fuerzas estadounidenses atacaron el martes a la milicia chiíta por aire y tierra en la ciudad sagrada de Nayaf y utilizaron altoparlantes para exigir la rendición de los determinados combatientes iraquíes.

Los marines han cercado el cementerio y el santuario del Imán Ali, pero no lanzaron un ataque frontal contra los combatientes que están atrincherados en esos sitios, pues eso enfurecería a la comunidad chiíta de Irak, mayoritaria en el país, y probablemente aumentaría la violencia.

Un segundo oleoducto de exportación, más grande, se cerró el lunes después de que fuera atacado, pero el daño fue menor y el oleoducto volverá a operar con normalidad el miércoles junto con el otro, más pequeño, dijo el funcionario de la petrolera a Reuters.

Aparte, se produjeron nuevos enfrentamientos en Ciudad Sadr, un suburbio pobre de Bagdad, cuando los combatientes ignoraron una orden de toque de queda del gobierno interino iraquí.

El coronel Anthony Haslam, comandante de la 11ma Unidad Expedicionaria de Marines en Nayaf, advirtió a la milicia que deje de usar los sitios sagrados de la ciudad, incluida el área alrededor de la mezquita del Imán Ali y el cementerio, como base para lanzar sus ataques.

"No dejaremos que continúen la profanación de lugares sagrados, utilizándolos como base insurgente de sus operaciones. No habrá santuario para matones y criminales en Nayaf", dijo Haslam.

Sadr desafiante

Allawi ha ordenado a los hombres de Sadr que abandonen Nayaf pero el clérigo, que atrae a la juventud pobre chiíta con su retórica antiestadounidense, respondió desafiante el lunes al decir que mantendría su resistencia y que nunca abandonaría su ciudad natal.

Entre los combates, los marines utilizan altoparlantes para transmitir mensajes en los que instan a que los milicanos se rindan.

(Reuters)

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