EEUU quiere que la intervención empiece mañana y dure dos días
Hubo reuniones para definir los principales objetivos y los soldados esperan la orden de Obama
Los jefes militares de diez países, entre ellos el estadounidense Martin Dempsey, abordaron en Jordania una posible intervención en Siria, que, según la oposición en ese país, ya está decidida y es inminente. Los movimientos parecen indicar que la guerra comenzará mañana.
Mientras el aire de guerra ya se respira desde Estados Unidos, el Reino Unido o Francia, el portavoz del rebelde Ejército Libre Sirio (ELS), coronel Qasem Sadedín, dijo a la agencia EFE que, de acuerdo a sus informaciones, “la operación militar consistirá en bombardeos intensos y concentrados contra objetivos militares y de seguridad”.
En esa misma línea, uno de los dirigentes de la Coalición Nacional Siria (CNFROS), la principal alianza opositora, Ahmed Ramadán, aseguró que la ofensiva es “cuestión de días”. Ramadán explicó que la CNFROS y la Comandancia del ELS celebran reuniones continuas con los representantes de los “Amigos de Siria”, que agrupa a países que apoyan a la oposición, para definir los blancos militares y logísticos del eventual ataque. Los encuentros proseguirán durante la operación militar para revisar de forma continua el plan de la intervención.
Según los opositores, los “Amigos de Siria” -grupo integrado por EEUU, Reino Unido, Francia, Alemania, Italia, Turquía, Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos, Egipto, Jordania y Catar- les confirmaron el lunes en una reunión en Estambul que habrá una acción militar.
Desde EEUU llegan más indicios de que se acerca una incursión militar. Fuentes de la Casa Blanca incluso precisaron a la cadena de televisión NBC que los ataques podrían comenzar el jueves y durar tres días. También el Washington Post indicó que las operaciones podrían durar no más de dos días y limitarse al lanzamiento de bombas guiadas desde el mar (con destructores o submarinos) o el uso de bombarderos aéreos de largo alcance.
Un signo más claro todavía de que suenan “tambores de guerra” –tal como dijo el mandatario sirio Bachar al Asad- fue la declaración del secretario de Defensa Chuck Hagel a la BBC, a la que le confirmó que las fuerzas estadounidenses ya están preparados para cumplir las órdenes que les dé el presidente Obama. Tras los ejercicios militares efectuados en Jordania el pasado junio, EEUU dejó en el país unos 900 soldados y expertos desplegados cerca de la frontera con Siria, además de cazas F-16 y dos baterías de misiles Patriot.
Movimientos en Europa
Las conjeturas de que una operación militar contra Siria podría ser inminente fueron reforzadas por la decisión del primer ministro británico, David Cameron, de acortar sus vacaciones y convocar para el jueves a una sesión especial del Parlamento para que los diputados se pronuncien sobre “cuál será la respuesta del Reino Unido ante los ataques con armas químicas”. Mientras tanto, comentó un portavoz de Cameron, “estamos preparando planes de contingencia para las fuerzas armadas”.
Hasta Francia, que se abstuvo de cualquier participación en la invasión de Irak en 2003, en esta ocasión ha cerrado filas con Estados Unidos. El presidente Fançois Hollande declaró ante los embajadores de su país que “la comunidad internacional no puede permanecer sin actuar ante el uso de armas químicas” y que su país “está dispuesto a castigar a aquellos que han tomado la espantosa decisión de gasear a inocentes”. Además, Hollande anunció que decidió incrementar el apoyo militar a la Coalición Nacional Siria, la principal alianza opositora de ese país.
Del otro lado, Rusia no ocultó su malestar y advirtió de las “consecuencias catastróficas” de una intervención sin el mandato del Consejo de Seguridad de la ONU, que al parecer no llegará nunca debido al disenso ruso.
El portavoz de la cancillería de Rusia, Alexandr Lukashévich, afirmó que “los intentos de obviar el Consejo de Seguridad, creando una vez más pretextos artificiales y sin pruebas para intervenir en la región, pueden derivar en más sufrimiento en Siria y consecuencias catastróficas para otros países de Oriente Medio y el norte de África”.
Temor en la región
En la cumbre militar de Jordania -presidida por el general Dempsey y el jefe del Estado Mayor jordano, Mishal al Zaben- participan además los altos mandos militares de Reino Unido, Francia, Alemania, Italia, Canadá, Turquía, Arabia Saudí y Catar.
Los comandantes evalúan, según los analistas, el impacto de una acción militar contra Siria y cuál sería la reacción de Damasco, que ayer advirtió de que se defenderá con “todos los medios disponibles”.
Ayer el ministro sirio de Exteriores, Walid al Mualem, declaró en una conferencia de prensa que una intervención militar extranjera no debilitará las capacidades militares de su país en su “guerra contra el terrorismo”. Además, rechazó tajantemente la acusación de que el régimen usó armas químicas contra los disidentes.
“El pretexto de las armas químicas es falso e infundado. Si quienes acusan a nuestras fuerzas armadas de emplear armas químicas tienen alguna prueba, les reto a que la muestren a la opinión pública y a la comunidad internacional”, desafió Al Mualem.
También Irán, el principal aliado de Siria en la región, advirtió de que la “utilización de medios militares tendrá importantes consecuencias no solo en Siria sino también en toda la región”.