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El acoso: una práctica habitual que salió a la luz

El caso Harvey Weinstein destapó un tema que excede a Hollywood o a la industria del cine

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06 de noviembre de 2017 a las 05:00

El acoso sexual se ha dado toda la vida, en el cine y fuera de él", dijo días atrás la actriz española Maribel Verdú. Es que a raíz del escándalo por el caso Harvey Weinstein en Hollywood, se comenzó a hablar más sobre este problema que está impregnado en la sociedad y otros casos comenzaron a salir a la luz. El destape, que inició una especie de círculo virtuoso en la industria del cine, terminó expandiéndose por fuera de ese rubro y también de Estados Unidos.

En el Reino Unido, por ejemplo, una encuesta difundida a fines de octubre y encargada por la BBC señaló que el 53% de las mujeres dice haber sufrido acoso sexual en el trabajo. En ese país, el ministro de Defensa, Michael Fallon, renunció a su cargo el miércoles pasado luego de que lo acusaran de haber puesto la mano en la rodilla de una periodista en una cena durante el congreso del partido conservador en 2002, un acto por el que pidió perdón. Además, el sábado dimitió un ministro del gobierno escocés, Mark McDonald, por una denuncia similar, y el diputado laborista Kevin Hopkins, de 76 años, fue suspendido por las sospechas sobre su comportamiento hacia una militante, a quien supuestamente le envió mensajes sugestivos.

En Austria, un prominente político, Peter Pilz, también renunció el sábado. La causa se repite. Y siempre de parte de personas que ostentan algún tipo de poder.

El movimiento de quienes alzan la voz contra el acoso incluye a la ONU, donde en el tercer trimestre del año registraron 31 denuncias de abuso sexual contra funcionarios del organismo.

En Los Ángeles, más de 7.000 mujeres del mundo del arte difundieron una carta la semana pasada en la que dijeron ser "víctimas de manoseos, rebajadas, acosadas, infantilizadas, despreciadas, amenazadas e intimidadas". Y en París, un centenar de artistas e intelectuales escribieron una carta publicada en un periódico pidiéndole a su presidente, Emmanuel Macron, que decrete "un plan de urgencia" para combatir la violencia sexual.

El acoso sexual existe en todos lados, incluso en Uruguay, aunque no se haya conocido por el momento ningún caso de renombre. Pero sin ir muy lejos, en Argentina el periodista radial Ari Paluch fue denunciado por varias mujeres en los últimos días.

Históricamente las personas abusadas, en su gran mayoría mujeres, han callado más que denunciado estos hechos, que estaban naturalizados por una sociedad con predominio machista. Y en muchos casos, quienes se animaban a denunciar no veían que la justicia llegara.

"Las acusaciones de abuso sexual contra los poderosos mueren más fácilmente", había escrito en 2014 Dylan Farrow en una carta en la que denunció que su padrastro, Woody Allen, abusó de ella cuando era niña. El asunto resonó con fuerza durante tiempo, pero Allen lo negó y de a poco la cuestión cayó en el olvido. Y Allen siguió haciendo sus películas y la industria siguió cuidándolo.

El fenómeno en Hollywood

Lo de Harvey Weinstein no era nuevo. En los pasillos de los estudios de Hollywood se hablaba por lo bajo de las actitudes depredadoras de Weinstein, de Kevin Spacey. Pero nadie dijo nada. Y, si alguien lo hizo, no trascendió. Bastó una chispa para que se encendiera el fuego, y ese fuego calentó los cimientos de la industria de una forma impensada en otros años. "Acoso" es la palabra que hoy cruza Sunset Boulevard, y en la meca del cine industrial genera miedo y esperanza. Y, como se ha reportado de manera extensa en medios de todo el mundo, el destape comenzó allá arriba, en la poderosa Weinstein Company, la cima de una cadena de poder cimentada a fuerza de galardones.

El cráter todavía humeante de Weinstein sigue engullendo nombres. Spacey, Dustin Hoffman, Brett Ratner y James Toback son los más recientes. Incluso Alec Baldwin, quien no había sido señalado por el momento, salió a reconocer públicamente que había tratado a las mujeres "de una forma muy sexista".
A su vez, la situación ha hecho que actores como Corey Feldman redoblen la pelea por destapar un sistema de encubrimiento crónico. Feldman se hizo famoso de niño en películas como Cuenta conmigo (1986) y Los Goonies (1985) y durante años ha denunciado los acosos y abusos a los que él y sus compañeros de elenco fueron sometidos en su infancia.

La diferencia principal entre la situación que se vive hoy con las denuncias anteriores es que, al parecer, no están cayendo en el vacío. Para los involucrados, las acusaciones han significado la pérdida del apoyo de los grandes estudios y la cancelación de proyectos en los que estaban involucrados. Para Hoffman y Spacey, el panorama es todavía más grave, ya que las acusaciones incluyen a menores.
El freno al acoso de los poderosos se instaló con fuerza y augura cambios en un paradigma que abarca mucho más que la industria más poderosa del cine.

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