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Tropas rusas asaltaron hoy con carros blindados una base militar ucraniana situada en la localidad de Belbek (Crimea), después de haber dado un ultimátum a los mandos de esa unidad para que entregaran el cuartel o cambiaran de bando.

Al menos seis carros blindados rusos participaron en el asalto, en el transcurso del cual se han oído disparos y al menos un periodista ha resultado herido, según varias fuentes citadas por el periódico ucraniano Ukrainskaya Pravda.

El canal 5 de la televisión ucraniana informó que la base ucraniana era atacada con granadas aturdidoras por miembros de las llamadas autodefensas de Crimea, a los que el autoproclamado gobierno de la península, incorporada a Rusia, dio estatus de unidades militares.

El comandante de la base aérea, Yuli Mamchur, que ayer se negó a rendir el aeropuerto a las tropas rusas, fue uno de los primeros en exigir al Ministerio de Defensa de Ucrania que decidiera el futuro de los militares ucranianos emplazados en Crimea.

Hace casi diez días, Mamchur advirtió a los altos mandos militares del país de que “en caso de que no se tomen las correspondientes decisiones”, su unidad se vería obligada “a actuar de acuerdo al Código de las Fuerzas Armadas de Ucrania hasta el extremo de abrir fuego”.

Ya entonces reconoció que los militares ucranianos en Crimea son conscientes de que no podrán “resistir por mucho tiempo contra unas tropas rusas más numerosas, mejor armadas y preparadas”.
Hoy, los mandos de varias unidades ucranianas emplazadas en la península han denunciado la desidia de la cúpula militar y política del país a la hora de decidir los pasos que deben seguir los soldados que no quieren rendir sus destacamentos a las tropas rusas.

Las noticias de unidades, aeropuertos y barcos ucranianos asaltados y tomados por hombres uniformados que se identifican como fuerzas crimeas se suceden día tras día sin apenas reacción de Kiev.

El ministro de Defensa ucraniano, Ígor Teniuj, cargó sobre la cúpula política de Ucrania la responsabilidad de tomar una decisión sobre el futuro de las tropas de este país en la península rebelde.

Ucrania se resiste

Soldados de una unidad de la Armada ucraniana emplazada en Novofiodorovsk (Crimea) abandonaron hoy su base tras ser hostigados por un grupo de civiles en un nuevo episodio que deja en evidencia la indecisión de Ucrania sobre el futuro de sus militares en la península.

Medios ucranianos informaron del asalto y toma del único barco bajo bandera ucraniana que quedaba en el lago de Donuzlav, que no ha podido salir a mar abierto y abandonar las aguas territoriales de la península después de que las tropas rusas hundieran dos embarcaciones ucranianas para cerrar esta vía de escape.

El capitán de tercer rango Vladímir Jromchenkov, comandante del buque mediano de desembarco Kirovograd, con base en una localidad del mismo lago, denunció ayer el abandono que siente su unidad por parte de los altos mandos ucranianos.

“Nos gustaría que los dirigentes del país se comunicaran con nosotros. Tanto (el presidente interino de Ucrania, Alexandr) Turchínov como (el ministro de Defensa, Ígor) Teniuj han dicho que han hablado con todos, pero con nosotros nadie se ha comunicado”, se quejó en una conexión con la principal televisión ucraniana.

También el segundo comandante del batallón de infantería marina de Kerch (Crimea), Alexéi Nikíforov, denunció esta madrugada la desidia del gobierno, del Estado Mayor y de la Armada ucranianos a la hora de tomar una decisión sobre el futuro de las tropas en la península.

“Ni un representante del Estado Mayor ha visitado la unidad en todo este tiempo. Ni un sólo representante de la Comandancia de la Armada ha venido aquí desde el pasado día 1 de marzo”, lamentó Nikíforov.

El marine ucraniano, cuya unidad ha estado bloqueada durante varias semanas por las llamadas autodefensas de Crimea, se quejó de no haber recibido ni una llamada telefónica del ministro de Defensa. “Me visitaban cada día representantes de la Federación de Rusia. Conozco mejor a sus generales que a los míos”, recalcó.

A su vez, el ministro de Defensa cargó sobre la cúpula política del país la responsabilidad de tomar una decisión sobre el futuro de las tropas de este país en la rebelde península. “La situación en Crimea es extremadamente tensa, y así se lo transmitimos a diario a las autoridades del Estado.
Para resolver esta situación debe haber una decisión de la dirección política” del país, dijo Teniuj.

Y mientras una veintena de soldados ucranianos de la base naval de Sepastópol que no han querido cambiar de bando pidieron hoy a su país que los saque de Crimea, el ministro de Defensa ruso, Serguéi Shoigú, encargó esa tarea a la Flota rusa del Mar Negro, con base en el mismo Sebastópol.

El Ministerio de Defensa ruso presume de que 54 de los 67 barcos de la Armada ucraniana emplazados en Crimea han cambiado de bando y se han puesto bajo el mando de la Fuerzas Navales rusas.

Aparentemente ajeno a Crimea, Turchínov advirtió en Kiev de que Ucrania “combatirá al enemigo en caso de una invasión de nuestro territorio”. Lo dijo después de reunirse con el ministro de Exteriores alemán, Frank-Walter Steinmeier, de visita en Kiev para mostrar el apoyo de Alemania a las nuevas autoridades de Ucrania y condenar la integración de Crimea en Rusia.

“El referéndum de Crimea de la semana pasada, la decisión del Consejo de la Federación (Senado ruso) y la posterior integración de Crimea en la Federación de Rusia (promulgada el viernes por el presidente ruso, Vladímir Putin) lleva a la violación del derecho internacional y los intentos de dividir Europa”, lamentó Steinmeier.

También cuenta la cúpula ucraniana con el apoyo y solidaridad del secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, que en su segunda jornada en Kiev, se reunió ayer con el primer ministro ucraniano, Arseni Yatseniuk.

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