El calor progresista se congeló
La relación con Argentina tuvo un giro y la estrategia de Mujica también
Al principio, todo eran sonrisas y elogios en público, pero esos tiempos ya pasaron. La relación entre el gobierno de José Mujica y el de Cristina Fernández, que además de afines ideológicamente lo parecían también en los afectos, se congeló, no tanto porque no haya diálogo, que lo hay y cada vez más, sino porque al mandatario uruguayo parece haberle caído la ficha que en esto de la diplomacia no hay amigos, sino intereses en juego.
Con la ofensiva argentina para proteger su industria en marcha, el presidente comenzó a delinear junto a sus principales colaboradores una estrategia para evitar perjuicios económicos o al menos disminuir los problemas para colocar producción local del otro lado del Río de la Plata.
La decisión fue “acelerar” el proceso de diversificación de mercados que ya estaba en marcha. Un ministro que participó en forma muy activa de ese debate confió a El Observador que se optó por recorrer ese camino debido a que era hora de reconocer que los resultados del vínculo con Argentina eran menores a los esperados en un comienzo. Las primeras gestiones que Mujica realizó ante Fernández tuvieron el resultado buscado e incluso sorprendieron por lo rápido que se concretaron.
Lo más emblemático fue el fin del corte de ruta llevado adelante por los manifestantes que estaban en contra de la instalación de la planta de celulosa Botnia (hoy UPM). Fue festejado con bombos y platillos por ambos gobiernos y la presidenta argentina habló en ese momento de una nueva etapa de relación tras los años de crisis diplomática vividos mientras Tabaré Vázquez estaba al frente del Poder Ejecutivo. Aquellos niveles de optimismo con Argentina son cosas del pasado.
Mujica mantiene su espíritu de “negociar y negociar” y “nunca escupir el ojo”, pero en las últimas semanas ese discurso tuvo un giro. Por ejemplo, habló en forma pública de salir a buscar acuerdos comerciales fuera de la región sin necesidad de solicitar el aval del Mercosur.
Mujica dijo que las “trancas” que Argentina aplica a las importaciones tienen “algo positivo”: la chance de salir a buscar acuerdos comerciales con países por fuera del Mercosur sin tener que pedirle permiso a nadie.
“Desde el punto de vista formal, no existe el Mercosur. Desde el punto de vista real existe, pero desde el punto de vista jurídico está todo hecho un chicle”, dijo el mandatario en una entrevista concedida al semanario Búsqueda. “Nosotros vamos a ir, vamos a hacer acuerdos con el país que se descuida y, cuando vengan a reclamar, vamos a decirles que no se pueden asustar con eso. Va una cosa por la otra”, agregó Mujica.
Como potencial, mencionó que en Uruguay las reglas de juego en materia de negocios son claras a diferencia de lo que, a su juicio, sucede al otro lado del Río de la Plata. “Tenemos que aprovechar esas inestabilidades vecinas”, sostuvo el presidente.
Mientras que el kirchnerismo enfrenta problemas que pueden afectar aun más a Uruguay, Mujica aspira a que la dependencia de Argentina sea menor y mandató a sus ministros a ser creativos a la hora de buscar nuevos mercados. “Pensemos en Siria”, dijo, entre risas pero remarcando su interés.
588 millones de dólares exportó Uruguay hacia Argentina en 2011, según datos de Uruguay XXI. Fue el 7,33% del total y ubicó a Argentina como el tercer destino detrás de Brasil y China.
“(Argentina) ha tomado un conjunto de medidas heterodoxas que no sé qué resultado tendrán, pero mortifican bastante”
José Mujica presidente de la república