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Pocos lo conocían en el Parlamento. Pero desde que llegó, no pasa desapercibido. Se puso en la vereda de enfrente de toda la bancada oficialista y no votará el proyecto de despenalización del aborto aun sabiendo la importancia que ello tiene para la bancada de gobierno. Cuando se discutió la ley de Presupuesto, se opuso a quienes querían votarla como venía desde Presidencia, a tapas cerradas. Todos los días el diputado Andrés Lima recibe durante cuatro horas a los salteños que se acercan al local de su agrupación, a cuatro cuadras de la plaza principal del departamento, para plantear sus problemas. Le piden trabajo, viviendas, saneamiento y más seguridad. Poco después del amanecer empieza su recorrida por los medios de prensa y radios locales. “Siempre hay algo para contar”, dice. Los fines de semana vende pollos y asados para financiar las recorridas que hace con su lista por todo el departamento. Y entre semana, los días en los que no tiene que estar en el Palacio Legislativo, organiza reuniones en casas de familia. Como antes.

Mucho se ha hablado de la tradicionalización del Frente Amplio (FA). Si hay un elemento que faltaba para ello es el surgimiento de caudillos locales en el interior del país, tal como los tenían blancos y colorados. En la izquierda siempre fue mucho más fuerte el predominio de los partidos y los sectores por sobre los personalismos. Sin embargo, la elección interna develó los primeros indicios del caudillismo frenteamplista y eso rompió los ojos en Salto. Como las viejas cooperativas de votos de los partidos tradicionales, el diputado Lima armó una alianza que nada tenía que ver con los alineamientos a nivel nacional. Al igual que el flautista de Hamelin, Lima llevó a los salteños para donde quiso. Como frenteamplista independiente optó por apoyar a Enrique Rubio para la presidencia del FA, a la lista de Asamblea Uruguay para el Plenario Nacional, a la dirigente Catalina Correa para la Departamental y a su lista, la 888, para el Plenario Departamental. Todas ganaron. No ganaron, arrasaron.

Aquel apego afectivo hacia la persona, hacia el líder, que se remonta al siglo XIX, parece resurgir en la realidad departamental con un hombre que no se alió con ningún sector “fuerte” para ganar. Según él, los salteños lo eligieron porque su equipo, la Agrupación Humanista Armando Aguirre, trabaja sin parar, de lunes a lunes. Dice que recorren localidades, pueblos, pasan puerta por puerta a preguntar a los vecinos cómo están, qué necesitan, y a llevarles la información de lo que se está haciendo para ellos.

Su estampa no es la de un caudillo tradicional. Andrés Lima es juez canónico y trabaja para la Iglesia Católica en causas de nulidad matrimonial. Lleva 13 de sus 38 años vinculado a la política. Primero desde el Pardido Demócrata Cristiano (PDC), y desde hace algunos años como independiente.

En 1999, vivía frente a la sede del PDC. Empezó doblando listas para la campaña del ex diputado, senador e intendente del departamento, Ramón Fonticiella. Al año siguiente, poco antes de recibirse de abogado, se integró a su equipo de trabajo y comenzó a brindar asesoramiento jurídico. El paso siguiente fue en 2005, cuando fue candidato a edil y obtuvo la presidencia de la Junta Departamental entre 2007 y 2008. Pero en 2009 la relación con el PDC terminó. Y allí nació su grupo, el que lo llevaría a la Cámara de Diputados: 14.135 personas pusieron su papeleta para que los representara en el Parlamento.

Lima está sorprendido y satisfecho por los resultados de la interna. Pero repite una y otra vez que el trabajo es producto de un equipo, en el que integra a su esposa María Claudia, a su hijo Conrado, de 20 meses, y al pequeño que llegará en poco tiempo. Recuerda a todos los que trabajaron en su campaña, a los que ensobraron listas, a los que pusieron vehículos para los traslados y a los que estuvieron en las mesas. Y dice que los resultados van a fortalecer al FA en Salto, que recién está resurgiendo de la inesperada derrota en las elecciones departamentales de 2010. Desde los partidos tradicionales ya lo miran de reojo. Las municipales de 2015 no están tan lejos.

“En temas de conciencia, como el aborto, nos pareció oportuno que se supiera con tiempo nuestra posición. Intercambiamos ideas pero nunca hubo presión, para nada”

“Hay que trabajar más sobre la unidad de sectores, lograr que las diferencias se arreglen adentro y no públicamente”

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