¿Por qué los niños no soportan las verduras y (casi) siempre hay un espacio para el postre? La clave se encuentra en cómo funciona el cerebro, un gourmet al que enloquecen las sorpresas, según el catedrático Javier Cudeiro, autor de Paladear con el cerebro.
El cerebro, un gourmet que adora las sorpresas
Las neuronas tienen la respuesta a por qué se disfrutan los sabores inesperados, a qué se debe que los niños no disfruten de las verduras y siempre haya espacio para el postre