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El chavismo comenzó un nuevo período de gobierno sin su máximo líder que está internado en un hospital de Cuba, buscando superar un cáncer del que poco se informa, y con una multitud de color rojo en las calles que ayer expresó su apoyo a la revolución bolivariana. En la primera fila del acto organizado por el oficialismo estaba el presidente José Mujica, quien al enfrentarse al brete de hablar ante la multitud optó por enviar un mensaje escueto. El mandatario uruguayo centró su breve intervención en pedir paz y unidad ante la eventual ausencia del líder.

¿Quién manda?

Técnicamente Hugo Chávez sigue siendo el presidente de Venezuela pero por su condición de salud, las ordenes las comenzará a dar Nicolás Maduro, un vicepresidente que no fue votado en las elecciones de octubre.

La situación planteada tras el aval que dio el miércoles el Tribunal Supremo de Justicia que decidió postergar sin fecha la asunción de Chávez, y extendió los poderes del actual gobierno, originó críticas en lo interno y puso el ojo de la comunidad internacional en un país petrolero.

Ayer surgieron voces desde América Latina que alertaron sobre intentos de golpe de Estado en Venezuela; desde la lejana Moscú su cancillería pidió a las fuerzas políticas venezolanas “que no permitan la desestabilización del país”; y Washington anunció que sigue de cerca lo que ocurre en Venezuela preocupada de que “todas las voces sean escuchadas”.

La situación de Venezuela –recientemente aceptado como socio pleno del Mercosur– reflotó el caso de Paraguay que tras un juicio político previsto en su Constitución– destituyó al presidente Fernando Lugo. Paraguay fue suspendido del bloque por no cumplir con la cláusula democrática.

Para Uruguay ambos casos no son comparables. El subsecretario de Relaciones Exteriores, Roberto Conde que integra la delegación oficial que encabeza el presidente Mujica en Caracas, opinó que es “equivocado” comparar la destitución de Lugo con la ausencia de Chávez el día de su asunción para un nuevo mandato. En declaraciones a radio El Espectador, Conde descartó que Uruguay vaya a aplicar la cláusula democrática del Mercosur, en su calidad de presidente temporal del bloque.

Respaldo

En Caracas principalmente, y en otras ciudades de Venezuela, cientos de miles de chavistas coparon las calles en apoyo a su líder. La expresión popular fue tan grande como las manifestaciones de 2002 cuando hubo un golpe de Estado contra Chávez.
En aquel entonces, igual que ayer, la gente utilizando remeras rojas salió a expresar su apoyo a la continuidad del gobierno democrático. En la primera fila del acto, realizado cerca del Palacio Miraflores, se ubicó el presidente Mujica, a su derecha estaba sentado el boliviano Evo Morales y a la izquierda, el nicaraguense Daniel Ortega y el vicepresidente venezolano Nicolás Maduro.

Un día antes el líder de la oposición, Henrique Capriles, manifestó su deseo de reunirse con Mujica para explicarle detalles de la Constitución de Venezuela. Capriles había pedido a los mandatarios que no viajaran a Caracas para no convalidar una asunción en la que no estaría el presidente elegido por el pueblo.

Mujica, entrevistado por la cadena de noticias Telesur, dijo que la oposición tiene el derecho a dar su opinión y remarcó que viajó para expresar su solidaridad “con quien está pasando un momento difícil”. Recordó que Chávez, “en momentos de necesidad se acordó del pueblo uruguayo, no dio la espalda, y ese tipo de solidaridad que casi ni se practica en el mundo, es algo que hay que reconocerlo”. En 2006, a poco de asumir el Frente Amplio el gobierno de Uruguay, Chávez decidió que el estatal Banco de Desarrollo, Bandes, comprara a la quebrada Cofac, evitando una crisis financiera. “Yo no conozco en estos días de América Latina, alguien que haya practicado la solidaridad como la ha practicado el pueblo venezolano”, afirmó Mujica.

En Telesur, el mandatario uruguayo se pronunció también a favor de cuidar las instituciones y el camino de la paz. Afirmó que cada vez que en América “damos tiros” se fue para atrás.

En Uruguay, la oposición sigue de cerca el papel de Mujica en Venezuela. Las críticas son por su participación en una manifestación que consideran partidaria. Sin embargo para el gobierno ese acto es parte de la celebración oficial de la asunción presidencial. Mujica, que no iba a hablar, y ante la insistencia de Maduro, se paró frente al micrófono y optó por ser medido: “permítanmé callarme la boca porque tengo muchos años, he visto muchas manifestaciones como esta. Se me llena el alma de recuerdos. Cuando sobran los sentimientos las palabras no lo traducen. Respeto por encima de todo. Hay un hombre dando batalla por la vida. Pero si mañana no está, unidad, paz y trabajo” afirmó Mujica.

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