La célebre compañía nacida en 1982 tampoco tiene magos, pero si hay algo que no le falta es magia, ilusión y fantasía dentro de su monumental carpa de 20.000 metros cuadrados instalada a orillas del Río de la Plata.
La célebre compañía nacida en 1982 tampoco tiene magos, pero si hay algo que no le falta es magia, ilusión y fantasía dentro de su monumental carpa de 20.000 metros cuadrados instalada a orillas del Río de la Plata.
Una compatriota de Hochman, Adriana Pegueroles, es la única argentina que integra el elenco de 55 artistas y 15 nacionalidades de 'Saltimbanco', donde se luce con un número de pura raíz criolla.
Una italiana, Elisabetta La Commare, la acompaña en esta prueba de música y malabarismo que hizo famoso en el mundo el grupo argentino Los Diablos de la Danza en los años 1960.
'Saltimbanco', estrenado por primera vez en la región, "es un antídoto para la violencia imperante en el siglo XX. Una nueva visión de la vida urbana basada en el optimismo y la alegría", se indica en su carta de presentación.
Creado hace 24 años por un lanzallamas callejero, Guy Laliberté, el Cirque du Soleil es un coloso ambulante que se transporta en 57 contenedores y precisa 200.000 litros de gasoil para alimentar luces y sonido, con una dotación de 1.000 personas para la producción.
El megacirco ha sido visto sólo en 2005 por siete millones de espectadores en los distintos espectáculos estables e itinerantes en todo el mundo, con un total de 800 artistas de 40 nacionalidades.
El precio de las entradas entre 90 y 450 pesos (30 a 150 dólares) no es para cualquiera en una nación donde el salario promedio es de 245 dólares, pese a lo cual el público dejó vacíos los talonarios en la boleterías.
Pero lo que más seduce e hipnotiza al público argentino es la sensación de vivir un sueño, con criaturas que parecen salidas de un cuento de hadas, sin la violencia, el temor y la crueldad del circo tradicional.
(AFP)