En Uruguay estamos muy acostumbrados a cosas como la "disciplina partidaria" que no deja ámbitos de discrepancia dentro de los partidos, especialmente en el partido de gobierno, o a la policía del pensamiento que persigue a quienes disienten del pensamiento que debería ser mayoritario o único, o la acción de los fieles custodios del pensamiento políticamente correcto que no admiten la más mínima desviación, a la acción fulminante de las nuevas minorías que se alzan como Júpiter tronante para fulminar con un rayo a quienes osan pensar distinto. Por ello se ha convertido en noticia el hecho que uno de los hijos del recientemente designado ministro de Agricultura, Enzo Benech, participe en uno de los equipos técnicos de Un solo Uruguay, el movimiento de los autoconvocados agropecuarios que han despertado las iras del gobierno y de muchos de sus colaboradores, que los denostan como si fueran brujas en el medioevo.
El derecho a pensar por su cuenta
Cabe alegrarse por el ministro Benech, un hombre que comprende el valor de la libertad. Y lo mismo se puede decir de sus hijos