El deseo frenteamplista: lo que no te mata te fortalece
El FA quiere aprovechar el impulso positivo que le da haberle puesto fin al episodio Sendic, pero antes deberá desactivar otras bombas
Un episodio traumático, conflictivo o de crisis puede hundir definitivamente al involucrado o ser el salvavidas para recuperarse. En general depende de la personalidad del afectado. Si se trata de un ser humano con resiliencia es probable que pueda reconstruirse desde el mal trago y pasar al ataque.
Lo que no te mata te fortalece, dice un viejo refrán, y el
Frente Amplio (FA) se ilusiona con cumplir con él. Haberle puesto fin hace una semana a la gran distorsión interna que le generaba el vicepresidente Raúl Sendic es un gran alivio. Y una oportunidad.
Porque el FA tenía (y tiene) muchos más problemas que Sendic. Venía en caída en intención de votos para 2019, pero con varios problemas internos y –lo peor– sin un plan muy claro a futuro, e incluso para esta administración. La falta de agenda es evidente por más que se quiera negar esa realidad.
La primera reacción del
gobierno pareció positiva para el FA. Empezó a dar señales de estar gobernando, aun con pocas cosas para mostrar. Este lunes firmó un acuerdo laboral con UPM y los sindicatos. Este miércoles anunció alternativas a la venta de marihuana legal para mostrar avances en la búsqueda de una solución a los problemas que le están generando los bancos. No es mucho, pero es una señal de que quiere pasar la página rápido y reponerse del golpe.
Del FA aún faltan señales en ese sentido. La única que puede anotarse en esa lista es del mismo sábado de la renuncia: haber logrado una declaración posterior al Plenario que no dejó a nadie disconforme. La unidad es el otro factor en cuestión y tocar fondo siempre ayuda a la izquierda, al igual que la cercanía de las elecciones, al reagrupamiento interno.
La tercera administración del FA, la segunda de Tabaré Vázquez, completó hace 15 días su primera mitad. "A partir de acá hay una nueva etapa, en el plano del gobierno, de la agenda, de la comunicación. Empieza una segunda parte del gobierno, enderezando el barco", pronosticó el politólogo Adolfo Garcé el jueves en el programa En la mira de VTV.
Pero así como el FA tiene elementos para ilusionarse, también tiene problemas que solucionar. Lo que sigue son dos listas: una con los impulsos y otra con los frenos a esa actitud de cambio de clima interno.
Los impulsos
1. La ética
El haber empujado a Sendic hacia la renuncia, por más que luego en el Plenario no haya existido una sanción formal, le devuelve al FA una parte muy importante de su ADN: las credenciales éticas. Y así lo empezaron a hacer sentir sus dirigentes en las últimas horas.
2. Una articuladora
La vicepresidencia de Sendic pasó desapercibida. Salvo en los primeros meses, no cumplió con su rol de coordinación entre el gobierno, el FA y la bancada oficialista. La renovación del cargo con Lucía Topolansky da una oportunidad de mejorar eso por el perfil de zurcidora que tiene la dirigente del MPP, a quien blancos y colorados respetan mucho por su capacidad de trabajo. Además es imposible disociar a Topolansky de su esposo, José Mujica. Durante la mitad de este gobierno el expresidente le hizo señales de humo a Vázquez pidiendo atención.
3. Unidad
Después de meses de disputas, por Sendic pero también por otros asuntos, "el susto" de esta crisis "despertó" la necesidad de unidad. Tanto, que con las diferencias sabidas entre ambos, Vázquez y Topolansky hicieron elogios cruzados ¿Cuánto durará? Difícil saberlo.
Los riesgos
1. Investigaciones
Otros casos en los que se investiga presunta corrupción pueden ser golpes para el FA. La comisión investigadora sobre ASSE ya se está transformando en un problema grave para la izquierda. La comisión sobre la regasificadora también puede traer inconvenientes a la izquierda. Eso sin nombrar las derivaciones judiciales en
ANCAP, que también se estima serán un fuerte dolor de cabeza.
2. Falta de agenda
Por más empeño que le ponga Topolansky a la coordinación desde el Parlamento, el FA y en especial el Poder Ejecutivo deberán trabajar mucho para construir una agenda de temas que innoven y enamoren. El problema es más profundo porque se supone que esos asuntos deberían estar enmarcados en un proyecto de país pensado en la campaña electoral y para los cinco años posteriores.