El doble filo de la coalición
Los gobiernos sin mayoría propia en el Parlamento han tenido en promedio peores resultados fiscales; hay analistas que reclaman ajuste pero los partidos se niegan
Desde hace un tiempo y con insistencia, varios analistas de pelos políticos bien distintos han planteado que más temprano que tarde en Uruguay se necesitaría aplicar un ajuste fiscal para equilibrar las cuentas. Ajuste, esa palabra que pone los pelos de punta a muchos y que motiva a otros tantos. Parecería ser mala palabra. Por eso hay quienes utilizan eufemismos como “corrección”. Sea como fuere, está planteada para el próximo período la necesidad de analizar esa medida, aunque sea antipática o compleja de aplicar desde el punto de vista político.
Parece no haber campo fértil para alcanzar un acuerdo político en ese sentido, a pesar de tener un déficit que está alejado de las metas del gobierno. No solo ninguno de los partidos plantea un ajuste, sino que además se proponen mantener el gasto a ritmos similares al crecimiento, como mínimo. Todos ponen el grito en el cielo cuando son consultados por una medida de ese tipo.
En las jornadas de economía del Banco Central, Javier de Haedo y Gabriel Oddone (dos economistas de origen político bien distinto pero reconocidos por su capacidad técnica en la escena local) coincidieron en que los primeros 100 días del próximo gobierno son clave y, para ellos, por un tema de economía política, será difícil lograr un consenso para aplicar un ajuste fiscal o corrección fiscal, que debería variar entre 0,5 y 1,5 del Producto Interno Bruto (PIB).
El concepto lo repitió Oddone hace dos semanas cuando ofreció una charla a clientes de CPA Ferrere, junto al director de Cifra, Luis Eduardo González, titulada “Las claves del escenario económico y político a partir de 2015”. El economista estudió la teoría pero también el resultado empírico para imaginarse cómo puede actuar un Parlamento sin mayoría propia del gobierno que logre ganar la elección. Tomó los datos de 19 gobiernos en Uruguay desde 1920. El promedio del resultado fiscal de los gobiernos con mayoría propia fue de 0,1%. Los que debieron ejercer sin mayoría de manos propias en el Parlamento, en tanto, obtuvieron -1,9%.
Oddone insistió en que se trata de un promedio, porque hay casos de gobiernos con mayoría que tuvieron resultado fiscal inferior que el peor resultado de gobiernos sin mayoría.
Resulta muy gráfico el ejercicio, aunque se podría agregar que se comparan gobiernos en coyunturas distintas.
Para elaborar el indicador, Oddone analizó los votos que cada presidente tenía de su partido en la Asamblea General del Parlamento, pero también de las fracciones. “Una alta fragmentación del sistema parlamentario muestra un peor resultado fiscal. En Uruguay los partidos políticos son bastante estables, pero lo que no es muy estable son las fragmentaciones a la interna de los partidos, y como dice Luis Eduardo González, son coaliciones más que partidos”, dijo Oddone en la charla dirigida a clientes y socios de CPA Ferrere. “(Jorge) Batlle entonces fue el presidente más débil de la historia del Uruguay, si se toman las bancas de su partido y su fracción en el Parlamento. Eso significa que tenía que hacer una negociación interna con su partido, pero también con su fracción, para luego alcanzar acuerdos con otros partidos”, agregó.
Por lo tanto, según Oddone, a medida que el poder político del presidente aumenta, el resultado fiscal tiende a ser algo mejor.
El economista de Ferrere se preguntó si el escenario político del próximo gobierno, posiblemente sin mayoría parlamentaria propia del partido que gane la elección, contribuirá a ese ajuste o corrección. “Lo que la teoría y el resultado empírico dice es que no va a ser una tarea sencilla”, concluyó Oddone.
A juicio del doctor en ciencia política Adolfo Garcé, la probabilidad de un acuerdo político para aplicar un ajuste es baja. También comentó que se debe tener en cuenta la ideología de los gobiernos a la hora de pensar en una medida de ese tipo. “La probabilidad de un gran acuerdo político para controlar el déficit fiscal es baja. La oposición siempre prefiere que el costo de hacer esto lo pague el partido de gobierno. El tipo de ajuste depende, en mi opinión, de la ideología del partido. Los partidos de izquierda prefieren subir impuestos a bajar el gasto. Los de derecha, bajar el gasto público a subir impuestos”, dijo a El Observador. El analista aseguró que los ajustes “siempre” implican costo político para los partidos. “Subir impuestos o bajar gastos es impopular. La prueba de esto es que los ajustes fiscales se hacen en general lejos de las elecciones (por ejemplo, durante el primer año del nuevo gobierno)”, agregó Garcé.
Astori y Arbeleche
A mediados de agosto, cuando El Observador le preguntó a la candidata a ministra de Economía y Finanzas por el Partido Nacional, Azucena Arbeleche, si estaba dispuesta a aplicar un ajuste fiscal, respondió: “Mencionaste la palabra ‘ajuste’, y no nos gusta la palabra ajuste. No estamos pensando en un ajuste. Pensamos en que el gasto siga creciendo. Esos 100 días son fundamentales, pero el foco del programa está en los ahorros que se generen por una mayor eficiencia del gasto. No estamos pensando en recorte de ninguna de las partidas que está en el presupuesto. Entonces esa palabra “ajuste”, no es lo que estamos pensando. El gasto va a continuar creciendo, pero si sigue creciendo a la velocidad que creció en los últimos años, terminamos con una trayectoria fiscal que no es sostenible. No es políticamente responsable. Esto es político y, de vuelta: no es políticamente responsable que el nivel de déficit continúe en el tiempo. Porque terminamos con una deuda, que las futuras generaciones hoy no tendrán problema, pero no lo van a poder pagar. Y, cada vez más, los contribuyentes tendremos que pagar más impuestos”.
Danilo Astori, candidato a ministro de Economía por el Frente Amplio, por su parte, tampoco consideró necesario una medida de ese tipo. “La expresión ajuste fiscal está históricamente asociada a una contención generalizada y casi indiscriminada del gasto público y a una carga impositiva creciente. Eso fue lo que vivimos en el país en el pasado. Apenas había un desequilibrio, se recurría a ajustes fiscales de este tipo que en realidad no constituían ninguna solución estructural. Si ese es el concepto de ajuste fiscal, niego enfáticamente que vaya a haber ajuste fiscal. ¡No va a haber ajuste fiscal en el país, no va a haber ajuste fiscal! No va a haber ajuste porque la situación fiscal es sostenible”, añadió.