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En las elecciones municipales de 2010 hubo frenteamplistas que se prepararon para votar al socialista Daniel Martínez a quien consideraban el “candidato natural” de la izquierda en Montevideo. Pero, finalmente, el aparato del Movimiento de Participación Popular (MPP) se puso en marcha y la elegida para ocupar ese puesto fue la comunista Ana Olivera.
Entonces, el descontento de las bases frenteamplistas no se hizo esperar: los votos en blanco y anulado treparon en Montevideo a un histórico 14%.

Cinco años después, una reacción similar a la de los votantes frenteamplistas parece estar replicando en el Partido Nacional. Entre los blancos, el lugar de aquel postergado Martínez lo ocupa el diputado Jorge Gandini y la víctima inocente del enojo es el excomisionado parlamentario de cárceles, Alvaro Garcé.

Varios dirigentes nacionalistas dijeron a El Observador que están percibiendo cómo la decisión del líder blanco Luis Lacalle Pou (Todos) de obligar a Gandini (Alianza Nacional) a bajar su postulación está teniendo un efecto similar a la que, un lustro atrás, abonó el sufragio en blanco.

Con la diferencia que los nacionalistas descontentos con la decisión de Lacalle Pou parecen estar alimentando, mayormente, la candidatura del postulante independiente del Partido de la Concertación, el empresario Edgardo Novick. “Sin los candidatos naturales Jorge Gandini y Ney Castillo en carrera mi voto será para Novick”, escribió ayer en su cuenta de la red social Twitter Javier de Haedo, exsubsecretario de Economía que en las municipales de 2010 representó, junto a Ana Lía Piñeyrúa, a los blancos de la capital.

Aquella vez, Piñeyrúa y De Haedo sumaron 19,8% de los votos y sacaron al Partido Nacional del pozo en el que había caído en el 2000 cuando obtuvo 11% en Montevideo con la candidatura de Ruperto Long y en el que se enterraron aún más en 2005 cuando Javier García obtuvo 9%.
Ahora, las encuestas muestran al Frente Amplio como favorito en la capital y a Martínez primando dentro de la coalición. En el Partido de la Concertación el colorado Ricardo Rachetti está planchado y la predominancia en el lema accidental se la disputan, según las encuestas, Garcé y Novick.

La posibilidad de que dentro de un pacto entre blancos y colorados pueda llegar a predominar una figura que no pertenece al aparato de ninguna de esas colectividades -Novick es un empresario recién llegado a la política-, es un dato muy llamativo y que se presta para muchas lecturas sobre el futuro del Partido de la Concertación. Pero, además, la suerte electoral de Garcé tendrá repercusiones dentro del Partido Nacional. Si al candidato blanco le va mal -es decir, si no prevalece claramente sobre Novick- no solo su futuro político se vuelve borroso sino que Lacalle Pou deberá reconocer que se equivocó feo cuando resolvió la candidatura montevideana.

Y, si no lo hace, estará Gandini para recordárselo. “Cuando termine el proceso veremos cuál es el resultado. Los líderes toman decisiones y si son líderes se hacen cargo de ellas”, dijo Gandini en el programa Quién es Quién de Diamante FM.
Además, el legislador le metió presión a Garcé al afirmar que “los partidos que están atrás de los candidatos son fuerza de tracción pero la elección se define con las virtudes y los talentos de los candidatos; estamos en manos de los candidatos”.
Por otra parte, fuentes blancas dijeron a El Observador que una magra votación montevideana pondrá una vez más sobre la mesa la vieja discusión acerca del peso del nacionalismo en el interior y en la capital.

Tradicionalmente, los caudillos de ese partido han sostenido que la gran reserva de votos nacionalistas se preserva fuera de Montevideo y, después del 10 de mayo, quizás sumen un nuevo argumento para reclamar más poder. Sobre todo porque es casi seguro que los blancos del interior se quedarán con buena parte de las 12 intendencias que ya gobiernan.
La duda acerca de quién será el próximo administrador de Montevideo parece estar zanjada.
Las interrogantes acerca del futuro de la oposición siguen abiertas.

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