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Gene Hackman entendió, a sus 81 años, que era el momento justo de retirarse. Se dio cuenta un día de 2004, cuando se acercó al set de un rodaje que se desarrollaba en Santa Fe, Nuevo México —donde vive desde hace más de diez años con su segunda esposa, Betsy Arakawa— y una chica de producción le preguntó si podía ayudarlo en algo y si deseaba actuar como extra.

Para Hackman fue la confirmación de su ocaso. La joven quizás nunca se dio cuenta de a quién tenía al lado, pero el caballero de Gene seguro que no se lo explicó. Debe haberse retirado en silencio.

Pero la colgada de guantes significó para Hackman la vuelta a un campo de expresión que ya había explorado unos años antes: la literatura. Más expecíficamente, la literatura de western, todo un subgénero en los Estados Unidos.

Junto a su amigo, el biólogo marino Daniel Lenihan, Hackman había publicado en 1999 la novela Wake of the Perdido star. En ese entonces fue como el despunte de un hobby poco conocido de la vida privada de Hackman.

Pero la decisión de abandonar el set hizo que el actor se volcara otra vez hacia la escritura. En ese mismo 2004 publicó su segunda novela, Justice for none. se embarcó en la nueva pasión por las historias del Oeste.

En 2008 llegó Escape for Andersonville y hace pocas semanas el ex actor publicó Payback at Morning Peak, la cuarta entrega literaria del protagonista de Contacto en Francia. Según declaró el actor en una entrevista con Larry King en CNN, no piensa abandonar esta faceta del ocaso de su vida. “Creo que seguiré escribiendo”, le dijo a King.

Ninguno de los libros de Hackman se ha traducido al español todavía.

La tercera edad en el set
Si bien los hombres son más resistentes que las actrices al paso de los años en la pantalla, los papeles para un hombre de más de ochenta van reduciéndose.

En muchos casos, la retirada implica una última película consagratoria. Pero no fue este el caso de Hackman, cuyo último y circunstancial filme fue la comedia de 2004 Welcome to Mooseport, donde interpretó a un ex presidente de los Estados Unidos en la jubilación. Una actuación menor, pero todavía está a tiempo de volver para despedirse como se merece.

A pesar de su cara dura y levemente perruna y de su frente siempre despejada por la pelada incipiente, Hackman fue tan versátil como para ser soldado en Un puente demasiado lejos, un sherriff tan repulsivo que era querido en Los imperdonables, un malvado pero sonriente Lex Luthor en Superman o un granjero rudo en Fronteras de pasión.

El cine perdió un grande, la literatura recuperó una firma, mientras Hackman sigue estampado en nuestros recuerdos fílmicos.
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