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La idea de convocar a una Convención Nacional Constituyente para reformar la Constitución pierde fuerza en el Frente Amplio (FA) al tiempo que gana adeptos la idea de modificar el balotaje para que un partido llegue al gobierno en primera vuelta, sin necesidad de tener la mitad más uno de los votos.

La iniciativa reformista está en el programa de gobierno de la coalición de izquierda para este período, pero ya son varios los sectores que entienden inconveniente introducir cambios a la Constitución por la vía de la Convención, que es la más larga, complicada y riesgosa políticamente para el oficialismo.

Así lo entienden las principales figuras del Partido Socialista y la Vertiente Artiguista. Dirigentes de ambos sectores dijeron a El Observador que convocar a una Convención Nacional Constituyente le traería más problemas que soluciones al FA. Lo distraería de la gestión de gobierno y le sumaría una preocupación más al oficialismo en medio de una fuerte discusión interna por su reestructura, la elección de nuevas autoridades y finalmente, la del candidato a la Presidencia. Distinta es la posición del Partido Comunista, que desde el año pasado le recuerda al resto del FA –prácticamente en soledad– que existe el compromiso programático de convocar a una convención nacional para reformar la Constitución.

El dirigente del PCU, Daniel Marsiglia, dijo a El Observador que debe haber “un debate de masas, donde todo el mundo proponga modificaciones”. Marsiglia reconoció que esta discusión está vinculada a la “estrategia política” que defina el FA para el resto del período, lo que a su vez tendrá incidencia en el futuro programa de gobierno de la coalición.

El ejecutivo del MPP recibió días atrás un informe sobre las alternativas jurídicas que hay para reformar la Constitución. El sector mayoritario del FA aún no adoptó una decisión pero algunos dirigentes coinciden con la visión de que es riesgoso embarcarse en un proceso reformista tan largo en el que cualquier tema puede plantearse para modificar la Constitución.

Es que el método de la Convención Constituyente se utiliza para hacer grandes reformas en un proceso que dura por lo menos dos años y que implica convocar a la población a elegir 260 convencionales y el doble de suplentes. Algunos señalan que este tipo de elección, a mitad del período, podría interpretarse como un plebiscito sobre la gestión de gobierno en la medida que cada partido propone sus convencionales. Si el FA queda en minoría en esa Convención sería leído como un revés político para la administración del presidente José Mujica.

Todo esto es lo que analiza en este momento la coalición de izquierda en una comisión conformada expresamente para debatir la conveniencia política de convocar a una Constituyente. Por esta razón, en el Frente evalúan utilizar otros métodos para reformar la Constitución: entre ellos, el más aceptado es el de la ley constitucional.

BALOTAJE.

Las reformas constitucionales se promueven generalmente para que, de una u otra forma, el partido en el gobierno aumente las chances de volver a ganar. En 1996 blancos y colorados impulsaron el balotaje para frenar al FA. Así lograron postergar el triunfo de la izquierda hasta 2004.

Ahora en el FA se plantea reformar el balotaje para reducir la mayoría que se requiere para ganar en primera vuelta. El ministro del interior, Eduardo Bonomi, (MPP) presentó el año pasado la idea de que con 45% de los votos un partido gane la Presidencia, o con 40% y una ventaja sobre el segundo superior al 10%. La Vertiente Artiguista está en la misma línea, aunque no habló de porcentajes de votos. En la oposición hay diferencias.

(Observa)

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