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Cerca de la medianoche del domingo, Mujica llegó en la camioneta blanca -que suele trasladarlo a todos lados- al quincho de su vecino y amigo Varela. Varias motos de policías custodiaron al vehículo en su recorrido.

El presidente electo había dado órdenes estrictas de que la prensa no ingrese al quincho. Al llegar, entró presuroso y no respondió a los saludos de los pocos periodistas y simpatizantes que se encontraban allí.

Minutos después, algunos mozos salieron con bocaditos y refrescos para convidar a los comunicadores y a los fanáticos que se acercaron hasta el lugar. Mujica salió a saludarlos y se sacó varias fotos. Luego de comer empanaditas, los entusiastas frenteamplistas se retiraron satisfechos.

En la reunión estuvieron presentes, entre otros, Carámbula, Sendic y Cánepa.

(Observa)

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