Es algo prácticamente infalible: cada vez que en el Parlamento se trata un tema económico o tributario la discusión deriva, más tarde o más temprano, en las políticas de los años 90 y el gobierno de Luis Alberto Lacalle (1990-1995).
Es algo prácticamente infalible: cada vez que en el Parlamento se trata un tema económico o tributario la discusión deriva, más tarde o más temprano, en las políticas de los años 90 y el gobierno de Luis Alberto Lacalle (1990-1995).
Ayer, la Cámara de Diputados aprobó por 83 votos en 85 la modificación a la liquidación del Impuesto a la Renta de las Personas Físicas (IRPF) que elimina los saltos de franja cuando se suma el aguinaldo y el salario vacacional, lo que beneficiará a uno de cada tres trabajadores que pagan el tributo. En promedio, cada uno se verá exonerado de aportar unos $ 250 por mes durante el año.
La oposición consideró insuficiente la modificación, pero igualmente los diputados del Partido Nacional, del Partido Colorado y del Partido Independiente votaron a favor, al igual que los legisladores frenteamplistas. El diputado Eduardo Rubio, de Unidad Popular, fue el único que argumentó y votó en contra.
Aunque de antemano se sabía que el proyecto presentado por el gobierno cuatro días después de que Tabaré Vázquez asumiera la Presidencia y que ya había sido aprobado por el Senado a comienzos de este mes contaba con los votos necesarios para convertirse en ley, eso no evitó que el debate tuviera momentos de tensión.
Quien encendió la mecha fue Óscar Groba (Espacio 609) cuando destacó que la modificación al sistema de cálculo del IRPF “va enmarcado” con las políticas del Frente Amplio y mencionó el “terrible fiscalazo” que tuvo lugar durante el gobierno nacionalista que encabezó Lacalle que aumentó los descuentos a través del Impuesto a las Retribuciones Personales (IRP). Groba también sostuvo que en su momento el Parlamento estuvo integrado “solamente por empresarios”.
La posición de Groba despertó la inmediata reacción de los legisladores nacionalistas. “No nos avergüenza la gestión del Partido Nacional”, se defendió Federico Casaretto, quien criticó que “parece que el único gobierno bueno donde nacieron los derechos son los del Frente Amplio”.
Casaretto criticó la vinculación de la izquierda con los dirigentes sindicales. Para el diputado nacionalista, los sindicatos “se bajan los pantalones” con los gobiernos de izquierda.
El nacionalista Pablo Abdala también le respondió a Groba. “Que no se venga a rasgar las vestiduras como si el Frente no hubiera gravado las pasividades y los salarios. Lo hicieron y de manera mucho más gravosa”,dijo.
El frenteamplista Óscar Andrade (Partido Comunista) reconoció que la modificación al cálculo del IRPF es un cambio “menor” y le respondió a Casaretto calificando de “cobarde y rastrera” su afirmación sobre los sindicatos.
Mujica vs. Bianchi
La nacionalista Graciela Bianchi criticó la modificación al sistema de cálculo del IRPF por considerarla insuficiente. En su exposición también marcó la contradicción entre la ley de bancarización aprobada el año pasado y la histórica postura de la izquierda contra las instituciones bancarias internacionales que ella defendió.
Enseguida, Gonzalo Mujica (Espacio 609) tomó la palabra y le recordó a Bianchi su origen frenteamplista. “Si hay alguien que piensa lo mismo que en 1990 no puedo entender que lo diga desde la bancada del Partido Nacional, y en especial desde el Herrerismo. Debería estar sentada con el diputado Rubio (de Asamblea Popular)”, dijo Mujica, cuyo comentario fue festejado por el resto de la bancada oficialista.
Ante la alusión, Bianchi defendió su decisión de integrar el sector Todos, de Luis Lacalle Pou. “El progresismo y el nacionalismo no son patrimonio de ningún partido”, afirmó. Y en referencia al comentario sobre los empresarios y sus vínculos con la política que hizo Groba, Bianchi dijo: “En el Frente Amplio hay grandes empresarios. Los conozco a todos”.