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Esto es pan y circo”, protestaba el poeta Juvenal contra los emperadores romanos que regalaban trigo y entradas para los juegos circenses como forma de distraer a la gente de los asuntos políticos. Desde aquel siglo l fueron legión los gobernantes del mundo que eligieron esa fórmula para mantener contentos a los ciudadanos. El trigo mutó en alimentos más complejos y el circo adoptó otras formas de diversión.

Si uno se fija en lo que pasa en estos días y en esta parte de la tierra, el presidente José Mujica –sin quererlo aunque sin privarse de aprovecharlo– tiene a su favor una coyuntura económica que le permite repartir pan y otros bienes de consumo con bastante prodigalidad. Y, además, desde hace algún tiempo los uruguayos le prestan buena parte de su atención y de sus energías a los goles de Luis Suárez o a las atajadas de Fernando Muslera.

Ayer se supo de la renuncia del subsecretario de Economía Pedro Buonomo por discrepancias con las políticas aplicadas por el ministro Fernando Lorenzo. El “se supo” es casi una exageración. La mayoría de los uruguayos ni se enteró de ese detalle cuando se despertaron aún con la resaca de la marea celeste y con las ganas de seguir festejando la Copa América ganada por la selección en la tardecita de Buenos Aires.

La noche anterior, el presidente Mujica esperó a los jugadores en la Base Aérea de Carrasco y manifestó su esperanza de que la alegría de la gente sea de tiro largo. “Esta es una cosa unánime del pueblo uruguayo. Hagamos todo lo posible porque dure lo más que puédamos”, dijo conjugando a su manera el verbo poder.

Mujica también quiere que dure el mayor tiempo posible esa bonanza económica que le permitió a miles de uruguayos viajar hacia la Argentina para ver la final contra Paraguay. Una bonanza que, en los números fríos, se traduce en un crecimiento anual del Producto Bruto Interno (PBI) de un (8%) –lo que más que duplica el crecimiento histórico del 3%–, en los precios altos de las materias primas y en un nivel de consumo que llena los shopings.

Desde que la selección le gana a casi todo el mundo, también en la actividad privada hacen su agosto antes de que se vaya julio. Las librerías resuman escritos de ocasión sobre la selección celeste y se ofrecen desde celulares hasta alfajores junto a las imágenes de Abreu o de Lugano. Ayer, los diarios agotaron sus ediciones gracias a la cobertura del triunfo celeste y los canales de televisión transmitieron goles y propagandas hasta el hartazgo.

Cuando el loco la picó
Esta clase de festejos y de oportunidades políticas y comerciales empezaron a crecer hace poco mas de un año. Sólo habían pasado cuatro meses desde su asunción como presidente cuando Mujica fue ovacionado por una multitud abigarrada frente al Palacio Legislativo. No lo vivaban por su gestión, sino por las palabras de agradecimiento dirigidas a los jugadores uruguayos que recién habían llegado de Sudáfrica después de lograr el cuarto puesto en el mundial de fútbol.

“Gracias a todos los muchachos. Nunca hemos estado tan unidos, por encima de clases sociales y colores políticos. Nos dieron la esperanza de soñar. Gracias en nombre de todo el pueblo uruguayo”, dijo Mujica aquel frío 14 de julio del año pasado rodeado por los héroes del momento.

Un año después de aquel triunfo deportivo y de su arenga pública, Mujica volvió al aeropuerto de Carrasco para recibir a la selección subcampeona del mundial juvenil sub 17.

“Gracias gurises, gracias por lo que hicieron, ustedes son unos fenómenos”, les dijo el presidente al pie del avión antes de saludarlos uno por uno.

Pese a que el apoyo a su gestión bajó en forma drástica en los últimos meses, este fin de semana desde Argentina llegaron buenas noticias para Mujica y para todos los uruguayos.

Uruguayos que aún siguen festejando la Copa América y que, a saber por los niveles de consumo de los últimos meses, se han dedicado a comprar bastante mas cosas que banderas azules y blancas para alentar a una selección de fútbol.
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