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Hoy la Policía llama al juez de mañana, de tarde y de noche. Usted casi se convierte en un telefonista privilegiado, con un sueldo mejor. Usted quería concurrir a la audiencia pero lo que hace es atender el teléfono y atender el teléfono”, contó ayer el ministro del tribunal de apelaciones penal Luis Charles. “Creo que la Policía tiene instaladas cámaras en nuestras casas, porque dejan preparar el churrasco, dejan ponerlo en el plato, dejan cortarlo, pero cuando lo llevas a la boca suena el teléfono. Dejan entrar al baño, pero ta’”, comentó Charles provocando la risotada de jueces, fiscales, defensores de oficio y periodistas que se reunieron ayer para debatir sobre los cambios que introducirá el nuevo Código del Proceso Penal (CPP).

El juez-telefonista, que no tiene tiempo para concurrir a las audiencias, cambiará de rutina en enero de 2017, cuando entre en vigencia el nuevo proceso porque ya no será quien dirija la investigación y esté en contacto permanente con la Policía, sino que será el fiscal quien desempeñará esa tarea .

Desde ese momento, el juez se limitará a escuchar a las partes –al fiscal que investigará y acusará, y al defensor del acusado– y luego juzgará. “El juez va a estar como en las películas de Estados Unidos, en las que (los magistrados) están siempre jugando al golf. Nosotros nos vamos a adaptar a la realidad uruguaya: vamos a jugar al truco”, bromeó Charles.

La aplicación del nuevo CPP, que fue aprobado por unanimidad en setiembre en el Senado y será votado el próximo miércoles en Diputados, fue explicada ayer por diversos actores judiciales, entre ellos, Jorge Chediak, ministro de la Suprema Corte de Justicia, y Jorge Díaz, fiscal de Corte, en una jornada organizada por la Oficina de Planeamiento y Presupuesto con el apoyo de la Unión Europea.

Chediak recordó que para que entre en vigencia el nuevo código se necesita duplicar la cantidad de jueces penales porque los magistrados deberán estar presentes en todas las audiencias, lo que actualmente no es imprescindible, ni siquiera habitual. Además, por cada juicio habrá dos jueces: uno de instrucción y otro de ejecución. Hoy hay 62 en todo el país y, para la Corte se requerirán en 2017 al menos 130.

El fiscal de Corte tiene una postura diferente a la de Chediak. “No sé si estoy de acuerdo”, le retrucó Díaz, “porque el juez no va a investigar, ni siquiera podrá proponer prueba”. Como minutos más tarde lo haría Charles, con su metáfora del juez-golfista, el fiscal de Corte estimó que el trabajo de los magistrados se reducirá 30% porque quien dirigirá la investigación será el fiscal. Por ello, Díaz consideró que la prioridad será duplicar los cargos de fiscales que existen, que son 62.

La directora de la Defensoría de Oficio, Verónica Acuña, no perdió pisada en la lucha por más presupuesto para los suyos y recordó que el 90% de los enjuiciados no tienen abogado particular sino que son defendidos por defensores públicos. En Montevideo, hay 18 defensores para atender todas las causas penales.

“Aprender a hablar en público”
El nuevo CPP establece que el juez, el fiscal y el defensor del indagado deberán estar presentes en todas las audiencias, lo que permitirá acortar los plazos procesales. Hoy, en promedio, un juez tarda 18 meses en dictar sentencia de condena, incluso, cuando las pruebas reunidas son contundentes, como cuando se detiene a un rapiñero con la mercancía robada luego de cometer el delito.

También establece que los juicios deberán ser orales y públicos. El fiscal deberá acusar verbalmente, el defensor dar su alegato de forma verbal y el juez dictar su fallo oralmente. Las audiencias serán grabadas.

Los operadores judiciales que expusieron ayer advirtieron que el cambio de código generará un cambio de mentalidad. En ese sentido, el vocero de la Suprema Corte de Justicia, Raúl Oxandabarat, destacó la necesidad de comunicar los fallos a la ciudadanía a través de los medios de comunicación.

Oxandabarat recordó que esto requiere sustituir una visión de la tarea judicial aún presente. En 1987, el juez Armando Tomassino explicaba en su libro “El juicio penal. Manual teórico práctico” que el magistrado “no formulará declaraciones a la prensa porque su labor es necesariamente callada, de laboratorio, y debe evadir toda posibilidad de propiciar el escándalo o el morbo habitual de las gentes, porque es este que se funda en la discreción y en la prudencia el estilo propio e intransferible de la Justicia”.

Tomassino agregaba que “a modo del juez de un gran espectáculo deportivo, cuanto mejor y más brillantemente lo arbitra, más desapercibido pasa para el público asistente, volcado pasionalmente en la brega”. Este modelo de juez, aún vigente aunque de forma marginal, es el que busca derrocar hoy la Corte.

“Tenemos que prepararnos para dirigir investigaciones”, para usar “técnicas de investigación oral” y “para comunicar”, aseguró el fiscal de Corte, que se quejó porque encaran este proceso “con cero recurso”.

“Los operadores judiciales vamos a tener que aprender a hablar en público”, agregó Chediak.
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