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Recostado en una cómoda reposera con mucho estilo, piernas cruzadas y la cabeza gacha chequea sus mails en el celular. Lleva unas bermudas, una impecable remera blanca, un bronceado prominente y los pies al aire libre. Así esperó el empresario Jorge Pérez a Café & Negocios en su piso del edificio De La Mar ubicado en La Barra. A sus espaldas, se podía observar a la derecha el clásico puente de La Barra, y a la izquierda, los turistas disfrutando del agua y de los veleros aprovechando una mañana maravillosa de enero.

El carismático y amable magnate argentino-cubano de bienes raíces en Miami y el sur de Estados Unidos y fundador del grupo inmobiliario The Related Group, es uno de los socios de Leadgate –socio privado mayoritario de la aerolínea uruguaya Pluna– y el mayor propietario del edificio De La Mar, construido en una de las mejores zonas del balneario puntaesteño. Junto con socios locales estará a cargo del proyecto Laguna Escondida que ya se está construyendo en José Ignacio.

Está claro que Pérez siempre está mirando oportunidades de mercado. Además de adorar Punta del Este y de descansar en el balneario todos los años, el empresario confiesa que su estadía no es inocente, siempre está “al alpiste” de posibles negocios que se puedan concretar en Uruguay, como el que adelantó –sin querer dar mucho detalle por motivos de confidencialidad– empezará a desarrollar en pocos meses en Punta del Este. Se tratará de una inversión de hotelería y condominios de unos U$S 100 millones, junto con socios locales y argentinos.
Construyendo cimientos

A su acento no le queda nada de su país natal. Nació en Argentina pero enseguida se fue a estudiar a Estados Unidos junto a sus padres, quienes fueron exiliados de Cuba a causa de la revolución. Gracias a una beca aprendió economía, se casó y permaneció varios años en Norteamérica.
Tiempo después, cursó una maestría en Michigan y trabajó en el gobierno estadounidense como “creative planning” o diseñador urbano, y según cuenta, desde ahí no paró de diseñar y construir viviendas de condominios de lujo. Hoy, con 61 años, es conocido como el creador de los proyectos más grandes de Florida.

“Mi presencia en el balneario se debe a que, primero que nada me encanta Punta del Este y siempre vengo a pasar estas dos semanas –las dos primeras de enero– con mi familia, y segundo porque tengo muchos amigos de todas partes del mundo y con ellos nos congregamos hace 10 años, aunque nunca me dan los tiempos”, contó Pérez.
El empresario puntualizó que sus negocios siempre los concreta con socios locales, ya que no le gusta manejarlos él mismo y entiende que cada proyecto es conducido por un grupo de profesionales donde cada uno tiene su propio rol.
En Uruguay es posible

Los augurios de Pérez para el futuro próximo de Uruguay son muy buenos y cree en un mayor crecimiento. “Este país va a seguir creciendo, las perspectivas son muy buenas ya que tiene una tasa de desempleo muy baja y un campo muy bien explotado. En el futuro cercano va a aumentar la inversión en infraestructura y en la próxima década Uruguay crecerá más rápido que los Estados Unidos”, afirmó el argentino.

Sin embargo, entiende que tanto Uruguay como varios países de Latinoamérica no deben estancarse para poder sostener ese ritmo en alza. “Se deben mejorar las redes de comunicación, los trenes, las carreteras, y la educación. Con más comunicación se necesitarán más ingenieros y técnicos. Creo que en Uruguay es posible”, aseguró.

Por su parte, el empresario señala que la inversión en Punta del Este continuará siendo fuerte. “A menos que haya un cambio fuerte que influya en la economía, el crecimiento de Argentina y Brasil –los principales países inversores en Punta del Este– hará que la gente compre más condominios de veraneo en Punta del Este”, señaló.

Según el empresario, el negocio de los condominios es muy común en Miami, “la capital de las Américas”, una ciudad codiciada por los latinoamericanos, ya que según explicó Pérez, tiene las leyes y la seguridad de los Estados Unidos. “Miami tiene más del 60% de población latina que habla español perfectamente y tiene la ventaja de no tener una temporada de dos meses, sino que dura los 12 meses del año”, destacó.

La mayor “ganga” de todas

Para Pérez la situación que se vive con los bienes raíces en Miami ha llevado a que se generaran verdaderas gangas, debido a los problemas económicos de América y el resto del mundo.

“En los últimos tres años Miami tuvo problemas muy grandes generados por el déficit económico estadounidense, que se debió a que la economía había crecido muy rápido generando una gran cantidad de condominios y de repente pararon las ventas y la economía se desbarató. Muchas personas quedaron en bancarrota y entre 2008 y 2010 pasamos un período absolutamente horrible, el peor en la historia de los Estados Unidos”, explicó. Ante esta coyuntura, los precios de los inmuebles bajaron casi a la mitad y los latinoamericanos aprovecharon estas “gangas”, grandes apartamentos con vista al mar y muchas comodidades.
“Los argentinos y brasileños comenzaron a comprar pisos a la mitad de lo que les cuesta en Punta del Este y los alquilan durante todo el año, no solo en la temporada alta. Entonces se convirtió en un mercado de inversión, donde la mayoría de los latinoamericanos compran para alquilar algo que antes costaba U$S 600.000 por U$S 300.000 e invierten su dinero en bienes raíces”, aseguró Pérez. Sin embargo, el argentino cree que este fenómeno tendrá un “parate” en los próximos años, ya que la única razón por la que continúa es porque la tierra está “regalada” y porque cuando caen los bancos caen los precios de las tierras y “es lo que más barato se vende”.
“Antes los contratistas de los proyectos exigían al menos el 12% de la ganancia de la construcción. Hoy lo hacen por el 2% o el 3% de la ganancia, porque de alguna manera tienen que mantener la compañía. Entonces le pasamos al comprador todos estos ahorros que generamos en la tierra y en la construcción. Es la única razón por la que ahora podemos estar vendiendo un proyecto nuevo de lujo a un precio que jamás se va a poder encontrar –U$S 3.000 el metro cuadrado–”, subrayó.

El proyecto nuevo que menciona el empresario es el Mybrickell, una de las dos grandes construcciones que está por lanzar en Miami. Se tratará de un edificio de 200 unidades, con un diseño modernista del exitoso diseñador Karim Rashid, con colores muy fuertes como el rojo, anaranjado, amarillo, fucsia, y amueblado con elementos europeos. Una piscina en el último piso y apartamentos pequeños que van desde 60 hasta 160 metros cuadrados.

“Está pensado para gente joven que se quiera mudar o para empresarios que tengan que ir y venir por trabajo. Estará ubicado en un lugar fabuloso, a una cuadra del centro de la ciudad, es como estar en Palermo o en el mejor barrio de Montevideo. Hace cuatro años un apartamento de un edificio así se vendía a U$S 8.000 el metro y hoy se vende a US$ 4.000. No hay que ser un genio para ver que los precios son muy bajos y la oportunidad económica muy grande”, destacó el magnate.

Sol traicionero

Por las tardes a Jorge Pérez le gusta leer en la playa pero, acostumbrado al sol de Miami, el magnate se descuidó y cuando se fue a dar una ducha no podía mojarse de lo que le ardía la quemadura. “El sol de Uruguay es un sol muy fuerte, traicionero”, comentó.
Tiene tres hijos –uno de 27, otro de 23 y otro de 8 años– con los que comparte muchos momentos de su vida. Los más grandes trabajan en el rubro inmobiliario, y Pérez quiere incorporarlos a su grupo en un futuro.

El magnate confesó entre risas que le gusta comer bien, aunque muchas veces se sobrepasa, y que le encanta el clericó. “Me lo tomo como limonada y no como vino”, aseguró.

Con la visión de Carlos Ott

Apogee Beach es otro proyecto de Pérez para los próximos meses, considerado un “producto diferente” diseñado por el arquitecto uruguayo Carlos Ott. Se tratará de un edificio de lujo en la playa, con solo 49 unidades. El target son personas con gran poder adquisitivo, que gusten de la playa y de quedarse durante dos o tres meses en la ciudad, en diferentes momentos del año. Según contó el empresario, en los dos productos les está yendo muy bien y en dos meses ha vendido el 60% de uno ellos. Sin embargo, afirma que congelará los precios al llegar al 70%. “Sé que estoy vendiendo a un precio sin igual pero que en algún momento volveremos a tener una economía que busca precios muy buenos. Comenzamos dando una gran “ganga” pero cuando llegue al 70% paro las ventas, termino de construir los edificios y estoy casi seguro, que los voy a estar vendiendo por lo menos al casi 20% más”, aseguró.

Apogee Beach ya inició su construcción, Mybrickell comenzará las obras en febrero.

Invertir en la región y más...

El desarrollador –que empezó su carrera desde abajo–, ya lleva tres grandes negocios en Uruguay y está por comenzar el cuatro. Sabe que el éxito no viene solo. Una cosa le quedó bien clara después de 36 años en el rubro. “Por más que todos nos preparemos y seamos profesionales, somos igual de insignificantes, pero nos diferencia la calidad de personas que seamos”, resaltó.

En Brasil creó una subsidiaria de su grupo donde invertirá unos U$S 1.000 millones y este año lanzará cerca de 10 proyectos nuevos de vivienda pública y condominios en Estados Unidos.

El empresario también mira más allá de Latinoamérica: comenzó negocios en India, un país “en el que cree mucho”. Concretará un proyecto con socios minoritarios indios y estadounidenses, y vislumbra tres más, de más de 1.000 unidades para clase media, que “está creciendo mucho en ese país, tanto en el norte como en el sur”, aseguró Jorge Pérez.

80.000
Es el número de unidades que ha construido hasta el momento la compañía The Related Group en los Estados Unidos.

Latinos compiten con estadounidenses
“Creo que el latinoamericano ascendió mucho y comenzó a competir en forma pareja con las empresas americanas de cualquier rubro (restaurantes, aerolíneas, etc) y con el emprendedor americano”, indicó Pérez.

Confesó que el mercado regional de bienes raíces antes “era un desastre”, ya que llevaba mucho más tiempo construir y la mano de obra era deficiente.

“Actualmente, se está construyendo casi igual que en Estados Unidos y con la tecnología todos hemos aprendido cómo hacer las cosas mejor, pero todavía podemos hacer mucho más”, reflexionó. Según el argentino, esto sucede porque el hombre de negocios y los jóvenes “miran la misma televisión”, tanto en Europa y Estados Unidos como en el resto del mundo, y de esta forma las regiones se van achicando y la competencia se vuelve reñida. A su vez, los precios bajos ayudan a que los latinoamericanos puedan acceder a apartamentos que antes eran impensables, tanto así, que se entiende que fueron quienes “rescataron el sector inmobiliario de Miami y Estados Unidos”.

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