El milagro de Romina
Nació con una cardiopatía grave y los médicos pensaron que viviría unas horas; hoy con 17 años su vida depende de un trasplante de corazón. Conocé su historia
“No va a pasar la noche”, le dijeron los médicos a Verónica Leal el día en que nació su hija, Romina Sosa, que hoy tiene 17 años. Según cuenta su madre, Romina nació con una cardiopatía que tiene una persona cada mil en el mundo. A las pocas horas de haber nacido, algunos médicos le hicieron una intervención que no se había hecho antes en Uruguay con las indicaciones de médicos estadounidenses en tiempo real.
“Ella, como dicen los médicos, es un milagro. Nosotros la vamos a seguir luchando con ella hasta el final”, afirma su madre.
Según un documento de la cardióloga pediatra Margot Vera, del Hospital Pereira Rossell, Romina es “portadora de una cardiología compleja: transposición de grandes arterias y arteria pulmonar por lo cual requerirá un transplante cardíaco, siendo oxígeno independiente hace tres años”.
Después del transplante, Romina necesita tener un cuarto propio, con baño individual. Además, desde ahora tiene que seguir una dieta exigente. “Es de destacar que una persona que sea sometida a transplante cardíaco se caracteriza por estar en calidad de inmunodprimida, por lo cual contar con una vivienda apropiada es indispensable”, agrega la doctora.
La familia recibe ahora ayuda del Plan Juntos y su madre puede comprar la comida que necesita cuando “habilitan la tarjeta del MIDES”. “Yo estoy desocupada pero tuve que renunciar a muchos trabajos por cuidar de ella. Ahora me dedico a cuidarla las 24 horas del día y mi marido cobra una pensión por discapacidad por un accidente que tuvo en el 2008 y hace changas”, cuenta Verónica.
Los únicos ingresos fijos de la familia son la pensión de Romina –que según afirma su madre dejará de recibir el año que viene- y la pensión que cobra su padrastro. Sin embargo, esos ingresos no son suficientes para costear los gastos que requerirá la vivienda, la estricta dieta, los gastos de internación, traslados y otros. “Los necesita para mejorar su calidad de vida”, dice Verónica. Por esto, su familia habilitó una cuenta en Abitab para recibir donaciones. Además, el 8 de diciembre organizaron una kermés y solicitan ayuda de empresas que puedan donar productos que se puedan rifar.