ver más

La Street Child World Cup -el mundial de los niños de la calle- ya se está disputando en Río de Janeiro. Organizado junto a Save the Children y otras ONGs locales de los 19 países participantes, se celebra cada cuatro años, antes de la Copa del Mundo. El objetivo es “garantizar que los derechos de los niños permanezcan en el orden del día”, dijo su director de comunicaciones, Joe Hewitt, según informó El País de Madrid.

“Es duro ser niña de la calle porque no tienes dónde dormir, qué comer, y la sociedad no nos ve. Somos invisibles para ellos", cuenta Valentina, de 14 años e integrante de la selección nicaragüense, según la crónica del diario español. Todos los voluntarios presentes en Rio esta semana llevan una camiseta azul que dice “I am somebody” (soy alguien), lema que es símbolo del esfuerzo para convencer a gobiernos y empresas para que impulsen políticas para proteger a los niños que viven en la calle.

Otra de las jugadoras, una joven de Zimbabue que vivió desde los 3 años en un vertedero admite que “pensaba que la vida era eso”.

“¿Si perdemos nos vamos?”, es la frase que atormenta a su entrenadora, Amelia Muleso. “¿Qué pasa después? Es duro... El regreso será duro”, reconoce. "Pero ahora son felices", dice, según la crónica.

Una de las chicas brasileñas traficaba droga proveniente de Paraguay, y hoy dice que el fútbol la aleja de sus problemas. El criterio de los países para seleccionar a sus jugadores no es solo su habilidad futbolística sino que los niños y niñas son escogidos por su capacidad de haber superado años de vida en las calles. La idea es que puedan servir de inspiración para otros menores.

En el mundial participan 230 jóvenes sin familia de entre 13 y 17 años, que crecieron en la calle hasta ser rescatados por organizaciones humanitarias.

Una de las mayores tristezas de esta edición del mundial es el asesinato del capitán de la selección brasileña, Rodrigo Kelton, de 14 años. Fue asesinado de tres disparos por narcotraficantes en la ciudad de Fortaleza hace un mes y medio, después de haber vuelto al colegio y abandonado el consumo de drogas para poder disputar este torneo. Su sueño era convertirse en futbolista profesional.

Muchos de los jóvenes que participan del mundial lograron salir de la calle. La primera edición de este mundial fue en Sudáfrica en 2010. En aquella edición el campeón fue India, el país con la mayor población de niños de la calle en el mundo: más de 11 millones. Sin embargo, para otros la realidad no cambia y deben volver a un futuro incierto.
"Lo que más les divierte es jugar al fútbol". Pero esto, recuerda, "es más que un juego", concluye en la crónica de El País la coordinadora del encuentro, Sarah Rose.

Seguí leyendo