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Un aparente desconocido dejó a David Guetta, el rey de los rankings, con las manos vacías en los premios Grammys. Es un personaje extraño, basta con ver su cabellera, larga de un lado y rapada del otro, para comprobarlo. Este es ahora en el personaje más importante de la música electrónica. Y esa cabellera se ve en este momento hasta en personajes de Los Simpson.

El nombre es Sonny Moore, pero se lo conoce como Skrillex. Su primera incursión en la música fue en el género emo, como cantante y guitarrista en la banda From First To Last, con sus raíces en el nu-metal de Korn y los sonidos industriales de Nine Inch Nails. Después, gracias a los discos del mítico DJ irlandés Aphex Twin, se volcó hacia la música electrónica y su influencia todavía se puede rastrear.

Desde la creación de su proyecto solista en 2010 ha comenzado a dominar las esferas electrónicas, tomando el dubstep nacido en el underground inglés, para revisitarlo y adaptarlo a las grandes audiencias americanas. Así, aterrizó en las fiestas de fraternidades y los festivales multitudinarios.

Sus shows se caracterizan por esta escena: una escueta figura vestida por entero de negro se coloca tras la consola y las bandejas. Luego, luces espasmódicas y ritmos desnucadores. Todo el entorno se transforma en una gran rave, con accesorios que brillan en la oscuridad, las pantallas de los celulares que tintinean mientras filman y extremidades que se salen de sus ejes.

Al principio todo parece puro ruido; un ruido blanco primero y después, de todos los colores. El ritmo a veces es cadencioso, para luego adquirir una aceleración frenética. Al contrario que Guetta, Skrillex no se apoya en una melodía autotuneada y una voz famosa. En sus canciones no existen las letras. Una única y distinguible frase sirve de leitmotiv, como “fucking die” o una voz femenina que grita desaforada: “yes oh my god”.

Lo que podría considerarse como un estribillo es antecedido por un silencio, ese efímero momento que precede a la tormenta, al derrumbe: los momentos más altos y culmines de la canción. Pero lo que caracteriza a la música de Skrillex es el quiebre, la ruptura rítmica de lo que se venía dando. De un ritmo animado y bailable pasa de un segundo a otro a transformarse en una densa nube de sonido, donde los compases se aletargan, los bajos se hacen cada vez más pesados y la melodía abre paso a un ritmo formado por ruidos que de encontrarse aislados podrían tildarse de cacofónicos. Y luego, todo vuelve a empezar.

Desde Kanye West al líder de Foo Fighters, Dave Grohl, muchos son los que ahora se declaran fans de su trabajo. Incluso los integrantes sobrevivientes de The Doors han realizado una canción con él, en el marco del documental Re:Generation Music Project, que reúne a importantes músicos de la historia, con DJs actuales, como el productor inglés Mark Ronson y The Crystal Method.

Sin embargo, este también tiene su cuota de detractores, sobre todo del otro lado del Atlántico. El músico inglés James Blake, con quien comparte cierta herencia en el dubstep, lo criticó duramente por manipular el género para apostar a un mercado de “chicos de fraternidad” y transformarlo en una competencia de “quién hace los bajos más sucios”.

Lo cierto es que, con cuatro EPs en su haber y un disco planeado para este año, Skrillex se encuentra en su mejor momento. Pero más importante: encabeza una nueva avanzada en la música electrónica, un movimiento que la juventud en Estados Unidos tomó como referente de identidad. Ellos son su ejército. Un numeroso y festivo ejército del que seguramente se escuchará bastante más.


Premios bailables
Skrillex se coronó este año como uno de los más premiados en los Grammys al recibir los dos premios dedicados a la música electrónica, y además se llevó el gramófono por la mejor grabación remixada en el género no clásico.
Históricamente, estas categorías soy muy recientes. El premio a la mejor grabación dance nació en 1998 y Donna Summer fue la primer galardonada. Justin Timberlake lo ganó dos veces y Madonna fue la más nominada. Por otra parte, el premio al mejor álbum de dance/electrónica recién surgió en 2005 y Basement Jaxx fue el ganador. The Chemical Brothers lo recibió tambíen en dos ocasiones.


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