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Un día después de su encuentro con el presidente Barack Obama, el papa Francisco habló ante el Congreso de Estados Unidos, a cuyos legisladores indicó que su "deber es construir puentes".

"Cuando países que han estado en conflicto retoman el camino del diálogo (...) se abren nuevos horizontes para todos", dijo el pontífice, quien esta semana visitó Cuba tras la reanudación de relaciones de ese país con Estados Unidos, en la que el Vaticano ha contribuido decisivamente.

Francisco valoró que los acercamientos entre EEUU y Cuba han requerido y requieren "coraje, audacia, lo cual no significa falta de responsabilidad".

"Un buen político es aquel que, teniendo en mente los intereses de todos, toma el momento con un espíritu abierto y pragmático. Un buen político opta siempre por generar procesos más que por ocupar espacios", añadió Bergoglio, quien tomó una cita de su exhortación apostólica "Evangelii gaudium".

El papa consideró en su discurso, pronunciado en inglés, que "ser un agente de diálogo y de paz significa estar verdaderamente determinado a atenuar y, en último término, a acabar con los muchos conflictos armados que afligen nuestro mundo".

Y a continuación se preguntó: "¿Por qué las armas letales son vendidas a aquellos que pretenden infligir un sufrimiento indecible sobre los individuos y la sociedad? Tristemente, la respuesta, que todos conocemos, es simplemente por dinero".

Denunció que se trata de "un dinero impregnado de sangre, y muchas veces de sangre inocente. Frente al silencio vergonzoso y cómplice, es nuestro deber afrontar el problema y acabar con el tráfico de armas", pidió el pontífice.
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