9 de agosto de 2013 20:44 hs

Es una comadreja que habita en el sur de Uruguay y mide apenas 10 centímetros de largo. A diferencia de las comadrejas comunes, es difícil encontrársela a menos que ese sea el objetivo. Y quizá sea mejor así: este pequeño animal es el pariente más cercano del diente de sable, aquel poderoso felino que se extinguió hace unos 11 millones de años.

Una “observación fortuita” del docente de la Facultad de Ciencias, Ernesto Blanco, fue el puntapié de este descubrimiento. “Mirando imágenes de cráneos del libro de Enrique González, sobre mamíferos del Uruguay, me llamó la atención los dientes caninos que tenía este animalito, me parecieron muy grandes para ser un marsupial”.

Según indicó el físico especializado en biomecánica, existen muchas especies de marsupiales carnívoros en Sudamérica y Australia, pero comparándolas con el diente de sable, ninguna de ellas tiene las características en cuanto a la proporción del tamaño de cráneo y la longitud de los caninos del animal estudiado.

Blanco, junto con el doctor en biología Washington Jones y el australiano Nick Milne, investigador experto en el estudio de este tipo de animales, analizaron las adaptaciones del cráneo y los dientes caninos que van más allá de la mandíbula en la comadreja de cola corta del sur (Monodelphis dimidiata). Pero también estudiaron la forma de cazar a sus presas, mordiéndolas en la garganta, y la fortaleza de sus brazos con relación a su cuerpo. Fue así como concluyeron que son las típicas técnicas de los dientes de sable en las primeras etapas de evolución.

La forma de morder es una de las principales similitudes, ya que la comadreja evita que los dientes, por ser muy largos, choquen contra los huesos de la presa y se quiebren. El uso de las “manos”, con las que manipula al animal hasta morderlo, también es muy parecido al gran felino que, por ejemplo, aparece en la saga de películas animadas La era del hielo bajo el nombre de Diego.

Generalmente se asocia a los dientes de sable con los felinos, gatos y tigres, pero Blanco explica que también existieron marsupiales dientes de sable, que con su larga dentadura mataban animales más grandes y podían acceder a otros recursos naturales. Esta comadreja atípica también cumple con esas particularidades, como que se alimenta de animales de mayor tamaño, a los que otros de su complexión no podrían comer, por lo que es peligrosa en su escala.

La evolución en casa
“Es como haber encontrado una joya, un diente de sable en miniatura, un laboratorio ideal para estudiar la evolución de los animales extintos. Todo es muy discutible, porque depende de cómo uno mide y qué métodos usa, pero nos da la sensación de que este animal es un modelo mejor de estudio”, dijo Blanco.

Este hallazgo fue publicado el mes pasado en el Journal of Zoology, una renombrada revista internacional de zoología. “Llegar a publicar ahí es difícil y significa que el trabajo es interesante para un público amplio dentro de los zoólogos”, afirmó Blanco, quien también conduce el programa Superhéroes de la física, que se emite por Televisión Nacional de Uruguay los sábados a la hora 19.30.

Para Blanco y sus colegas, la evolución de los largos dientes de esta comadreja se originaron en la competencia feroz entre machos por lograr reproducirse en la única oportunidad que tienen en su corta vida.

Sin embargo, la revista New Scientist entrevistó a Virginia Naples, una investigadora especializada en los dientes de sable de la Universidad del Norte de Illinois, para quien estos grandes caninos y su pequeño tamaño corporal sugieren una adaptación para poder capturar presas de mayor tamaño. Así, obtendrían mayor alimento por caza y menos competencia entre otros depredadores de igual escala.

De cualquier modo, para fortuna de los uruguayos, los humanos son muy grandes para los dientes de sable de esta rara comadreja autóctona.

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